En diálogo con La W, Rebecca Bitrus, secuestrada por el grupo terrorista Boko Haram, narró los angustiantes momentos que vivió en su cautiverio y posterior escape.

Rebeca Bitrus de 29 años, estuvo dos años secuestrada por el grupo terrorista Boko Haram. Fue torturada física y psicológicamente, sometida a trabajos forzados, aislada y violada.

Desde Maiduguri en Nigeria, Rebeca habló en dialecto Hausa  narró su secuestro y contó como   la quisieron obligar a convertirse al Islam extremista pero que ella soportada en su fe y su valentía se negó con todas sus fuerzas. La represalia fue quizá la peor que puede vivir una madre:  asesinaron a su pequeño hijo de un año arrojándolo al rio. Luego,  la encerraron por varios días en una celda bajo tierra y a pesar de las torturas se mantuvo en su posición. Volverse musulmana le hubiera válido para terminar con sus sufrimientos pero pudo más su convicción.

Su infierno no terminó allí: Los terroristas de Boko Haram al ver que no cedía, la sometieron a abusos sexuales y producto de esas violaciones quedó embarazada y tuvo un hijo en cautiverio que a pesar que le podría recordar su tragedia pudo más el amor de madre y aun lo tiene a su lado.

Después de ese calvario le dijeron que había una posibilidad de dejarla ir y era cometiendo un acto terrorista pero nuevamente se negó y les dijo que no sería capaz de hacerle daño a nadie. Cuando parecía que las esperanzas se esfumaban el ejército de Nigeria atacó el campamento donde estaban en cautiverio y aprovechando el caos, fue hasta donde estaban sus hijos los tomó en sus brazos y huyó sin mirar atrás.

Durante 28 días camino y durmió entre la selva. Sobrevivió junto a sus pequeños comiendo hierbas, frutas salvajes y bebiendo agua de lluvia. Finalmente logró llegar hasta un puesto militar y los soldados la llevaron hasta  una iglesia en Maiduguri donde el padre Jhon Innocent la acogió y se ha convertido en su ángel de la guarda.

Cuando se reencontró con su esposo Bitrus Zachariah, lo abrazó, lloró y luego le presentó a su pequeño Ibrahim. En medio de las lágrimas le contó que era el producto de una violación pero que no había sido capaz de dejarlo. Bitrus lo miró y exclamó: “Ruego a Dios que me haga amarle”.

A pesar de las enfermedades, las heridas en el cuerpo y el alma, trata de seguir su vida normalmente junto a su familia pero aun le duele recordar lo que tuvo que padecer. Su historia llegó hasta los oídos del Papa Francisco quien la invitó a Roma y le expresó su admiración por su valor y su fortaleza y junto a la Asociación “Ayuda a la Iglesia necesitada” organizaron la jornada de oración para acabar con la indiferencia ante la persecución que sufren los cristianos en el mundo.

En medio de esa guerra en Nigeria cada año son asesinados un promedio 3000 cristianos y al grupo  extremista de carácter fundamentalista  Boko Haram liderados por el temido Abubakar Shekau se le atribuyen más de 250 mil homicidios.

Finalmente Rebeca agradeció por darle visibilidad a su historia y a la tragedia que viven en esa parte del mundo  y dijo que le da tristeza que no sucede lo mismo en su país donde muchos prefieren ignorar este calvario de dolor, miedo y muerte.

Fuente: W Radio.

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