Las ganancias de BBVA y Santander en el país norteamericano crecieron a doble dígito en 2017.

México da un impulso en las cuentas de resultados de los dos gigantes financieros españoles: BBVA y Santander. Con un beneficio de 45.600 millones de pesos (1.977 millones de euros) en 2017, casi un 12% más que un año antes, la filial mexicana del banco presidido por Francisco González, BBVA Bancomer, sigue siendo, un año más, la división geográfica que más contribuye al beneficio global: un 40%. En el caso del Santander, México ya aporta el 7% de sus ganancias totales, lo que le convierte en la cuarta franquicia por importancia: el beneficio se disparó un 16% interanual, lo que convierte a la sucursal mexicana en la segunda que más aumenta sus ganancias en 2017, solo por detrás de Brasil, que salió por fin de su largo letargo.

Con los tipos de interés bajo mínimos en la zona euro y apenas empezando a recuperarse ahora en Estados Unidos, América Latina y, muy especialmente, México, se han convertido en la tabla de salvación de los dos gigantes españoles del sector bancario. La diversificación dio sus frutos en plena crisis financiera europea, al compensar el declive en el Viejo Continente. Y ahora, más de un lustro después, agrega unas ganancias extra a las que no pueden acceder sus competidores nacionales –Caixabank o Bankia, por ejemplo–, mucho más centrados en España. Tipos de interés en el 7,25%, como los vigentes en México, son música para los oídos de un banco: aunque ralentizan el ritmo de crecimiento del crédito, dan pie a unos márgenes más altos.

En 2017, el margen financiero o costo de intermediación de BBVA Bancomer –la diferencia entre lo que pagan por los recursos y lo que cobran a sus clientes por prestarles dinero, una variable clave en las cuentas anuales de cualquier banco– creció un 8,2%, más rápido que su cartera. Las comisiones repuntaron un 9,5% gracias al mayor uso de tarjetas de crédito y los gastos, por su parte, subieron a una tasa inferior a la de la inflación: 4,7% frente a un alza de precios del 6,8%.

“Ha sido un año espectacular en México”, sacó pecho el jueves el consejero delegado de BBVA, Carlos Torres, en una vídeoconferencia de prensa con medios de comunicación mexicanos. “Incluso mejor de lo que habíamos indicado al mercado a principios de año, con un crecimiento sostenido en todas las líneas. Estamos muy satisfechos, ha sido otro ejercicio de sorpresa positiva”. El banco de origen vasco seguirá este año y el próximo con su plan de inversión de 1.200 millones de euros, con el foco puesto en una de sus obsesiones en los últimos tiempos: el desarrollo tecnológico.

Santander, por su parte, se anotó un beneficio de 710 millones de euros en el país latinoamericano, frente a los 629 millones de 2016. Aunque Brasil sigue siendo imbatible en la cuenta de resultados del quinto banco europeo por activos y Reino Unido y España siguen aportando más beneficio que México, el país norteamericano se ha mantenido en los últimos años como su cuarta unidad geográfica por generación de beneficios (el 7% del total) y una de las de mayor margen de crecimiento.

A diferencia de lo ocurrido hace dos años, cuando las ganancias del banco presidido por Ana Patricia Botín se estancaron, el ejercicio pasado Santander volvió a mejorar su resultado atribuible a México gracias a la mejora de los intereses y las comisiones. Su base de clientes pasó de 1,6 a casi dos millones de clientes, casi todos digitales, y su margen se disparó un 11,5%. Lo más negativo fue, a ojos de los analistas, el escaso esfuerzo de contención de costes, que subieron un 12% frente a 2016. “Ha sido un año bueno, pero de transición, como también lo serán 2018 y 2019, por la gran cantidad de inversiones en proceso”, valora Héctor Grisi, presidente ejecutivo de Santander México.

El máximo responsable del banco madrileño en México tiene un mantra y una fijación: “Poner las cosas en perspectiva” y “crecer en banca de individuos”. En el segmento de empresas, subraya, Santander ya es el segundo mayor banco en el país latinoamericano, pero en particulares queda relegado a una discreto cuarto puesto en el ranking nacional. De ahí que la entidad esté poniendo todos sus esfuerzos en “fortalecer” su posición en banca de particulares, sobre todo mediante la captación de nuevas nóminas y no solo con hipotecas, un segmento en el que ha crecido mucho en los últimos tiempos.

El indiscutible líder del mercado mexicano desde hace más de una década, BBVA, con una cuota del 30%, empieza a acercarse a su techo desde el punto de vista de reparto del mercado. Santander, en cambio, todavía tiene mucho margen para crecer en el país norteamericano, tanto en el plano orgánico (expandiendo su propio negocio) como en el inorgánico (comprando otros competidores). “El mercado está en el momento adecuado para invertir: la penetración baja del crédito y las proyecciones siguen siendo muy buenas”, añade Grisi. Sobre la posibilidad de hacerse con otra entidad, el directivo de Santander en México se dice “obligado” a revisar cualquier oportunidad. “Nos encantaría que saliese, pero tendría que ser una inversión que nos hiciese crecer en 24 o 36 meses”.

El gran pero a la mejora de los resultados en el país norteamericano de los dos mayores bancos españoles por capitalización y activos es el tipo de cambio. Los beneficios que hace tres años consolidaban en sus cuentas a una tasa de 17 pesos por euro, hoy los trasladan a libros a 23 pesos por euro. Tras el batacazo de 2016, cuando perdió casi la quinta parte de su valor frente al euro por la incertidumbre derivada de la llegada de Donald Trump a la presidencia de EE UU, en 2017 el peso perdió un 8,2% frente a una moneda única europea fortalecida. Para este año, los técnicos de BBVA ven factible una recuperación de la moneda mexicana hasta el entorno de los 17 pesos si la incertidumbre se despeja. Desde Santander son menos optimistas. “Sigue habiendo mucha volatilidad, que debería disminuir en la segunda mitad del año. Creemos posible un nivel de 18,3 o 18,4, pero es difícil poner un número por la elevada volatilidad”, apunta Rodrigo Brand de Lara, responsable del servicio de estudios del banco en México.

Confianza en que permanecerá el TLC

Con las posiciones de México, EE UU y Canadá todavía muy distantes tras la sexta ronda de renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC), tanto BBVA como Santander no se mueven ni un centímetro de su escenario base: creen que, pese a los vaivenes, la Administración Trump se mantendrá en el mayor acuerdo de libre cambio del mundo. El banco presidido por Francisco González ve una probabilidad de ruptura “inferior al 20%”, según las últimas previsiones de su departamento de análisis. “Y aunque se rompiera, la fuerte integración de las cadenas de valor se mantenderían”, subraya Torres.

Su confianza en México es total: “Somos muy optimistas en el medio y largo plazo. La incertidumbre por el TLC y las elecciones [de julio] solo afecta al horizonte más inmediato”, agrega el primer ejecutivo de BBVA. “A estas alturas del 2017 teníamos un escenario mucho más preocupante, con mucha mayor incertidumbre; hoy, en cambio, vemos un entorno mucho más cierto”, asegura Osuna. “Lo que más nos preocupa, visto desde aquí [España] es el incremento de la inseguridad: creemos que el nuevo Gobierno mexicano debería poner foco, sobre todo, en la corrupción y la violencia”, cierra Torres, consejero delegado de BBVA.

Fuente: El País.

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