1_contratos_petroleoEl Gobierno mexicano asigna este miércoles las primeras concesiones para explorar la zona sur del Golfo de México

El día cero de la reforma energética de México ha llegado. El Gobierno mexicano asigna este miércoles los primeros contratos a compañías privadas para explorar la zona petrolífera del sur del Golfo de México. Es el fin de la era del petróleo estatal que comenzó en 1938 con la expropiación de los bienes petroleros y la creación de Petróleos Mexicanos (Pemex). También es una prueba de fuego para la Administración de Enrique Peña Nieto que ha puesto a la apertura del sector energético como piedra angular de su programa de reformas económicas.

La primera oferta del Estado mexicano para los inversionistas está compuesta por 14 bloques para explorar y explotar yacimientos de gas y petróleo durante los próximos treinta años.

La Secretaría de Energía ha estimado que la primera de cinco licitaciones, de la llamada Ronda Uno, podrá considerarse exitosa si las empresas consiguen entre el 30% y el 50% de los contratos, esto es, que al menos entre cinco y siete de los 14 bloques tengan una compañía asignada en la noche de este miércoles. A la puja asistirán 17 empresas y siete consorcios que harán sus propuestas al Gobierno mexicano después de haber analizado el subsuelo mexicano.

El Gobierno estima que se invertirán aproximadamente 1.300 millones de dólares en cada bloque y que la producción petrolera de México podría aumentar para 2018 en 500.000 barriles de crudo diarios —la producción actual es de 2,3 millones de barriles—.

Sin embargo, en medio de un mercado deprimido por la caída del precio del barril, las expectativas sobre el primer tirón de la reforma energética de México podrían cambiar, reconocen desde la Secretaría de Energía. “El presidente firmó la reforma cuando el barril de petróleo estaba en 100 dólares y el presupuesto de las empresas es distinto ahora que el barril está en 50 dólares”, apunta Juan Carlos Zepeda, presidente de la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH).

De hecho, algunas firmas petroleras han desistido y otras han formado sinergias. Aunque, sin duda, el gran ausente en el arranque de la privatización del sector es la estatal Pemex, que ahora monopoliza el mercado. El ministro de Energía, Pedro Joaquín Coldwell, en su complicada posición de presidente del Consejo de Administración de la compañía, reconoció la semana pasada que la petrolera dirigida por Emilio Lozoya ha descartado competir en esta primera fase después de sufrir duros recortes.

“Pemex ha visto reducidos sus ingresos en un 50%, tiene el 80% de las reservas y está trabajando en sus farmouts. Era mejor concentrar su trabajo y presupuesto en ello”, ha explicado. El Gobierno mexicano ha presumido de transparencia durante el proceso de calificación de las empresas que este miércoles participan, a sabiendas de que solo si logra tener credibilidad en el proceso será posible que más firmas se presenten en futuros proyectos.

Corrupción y fugas

Las petroleras extranjeras han manifestado en varias ocasiones su preocupación ante los altos índices de corrupción en México y la Administración del presidente Peña Nieto ha conseguido, hasta ahora, calmar este nerviosismo. “Este proceso culmina de una forma muy transparente. Mandamos un mensaje a México y a la opinión pública internacional de que hay piso parejo y que ganan los que tienen la mejor oferta”, ha dicho el ministro de Energía. La licitación se produce pocos días después de la fuga de prisión del narcotraficante El ChapoGuzmán, lo que ha dañado la credibilidad internacional del Gobierno

La asignación de los nuevos contratos será transmitida en directo en la televisión mexicana y en Internet. A las ocho de la mañana, está previsto que los representantes de las compañías petroleras presenten 14 sobres ante los miembros de la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH).

Luego, la Secretaría de Hacienda dará a conocer los estándares mínimos que aceptarán de utilidad e inversión para cada contrato. Todas las propuestas por debajo de este piso serán rechazadas. Miguel Messmacher, subsecretario de Ingresos, reconoce que existe la posibilidad de que una buena parte de los contratos queden desiertos. “Establecer estos mínimos es un riesgo, pero por una oferta menor a esto no estamos dispuestos a dar el contrato”, ataja.

Después del mediodía se conocerán los nombres de las compañías que cerrarán los contratos con el Estado mexicano en la primera etapa de la apertura del sector energético. El 21 de agosto, las petroleras firmarán el acuerdo definitivo y pondrán en marcha sus operaciones en México.

EL PAIS

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