PH-406009998-8Ciudad de México.– Los azotes y brincos no dejan de estremecer a este cuadrilátero en el condado angelino de Inglewood en California.

Seis enmascarados practican sin descanso la lucha libre, un deporte que combina la fuerza de un levantador de pesas, la agilidad de un gimnasta y —ahora se confirma— mucha suerte.

Faltan cuatro gladiadores que frecuentan este pequeño gimnasio: han ido a pelear a Tijuana, muy cerca de la arena donde hace unos días se desnucó el famoso rudo “El Hijo del Perro Aguayo”.

La noticia cayó como balde de agua fría a estos inmigrantes que cada fin de semana se transforman en personajes míticos que defienden a su bando, una suerte de Liga de la Justicia a la mexicana.

“Cuando subes al ring sabes que vas a subir, pero no sabes que vas a bajar”, dice “Biónico”, un veterano luchador que desde hace tres años comparte sus secretos en el arte del pancracio.

Su hijo es uno de los que fueron a Tijuana. “Sí, me preocupo, yo no quería que tomara esta carrera porque yo sé los riesgos que pasan, pero él lo decidió”, comenta el nacido en Ciudad de México.

Sin máscara es un inmigrante normal de unos 40 años. Pero el traje del “Biónico” lo convierte en un ser más fuerte y capaz de lograr impresionantes acrobacias. No le pesan 18 años en este deporte.

Está claro que no es indestructible. El hombre se lleva el índice a la ceja izquierda para contar la más grave de sus lesiones. Resbaló intentando un giro mortal en una lucha en Compton. “Siete puntadas me dieron y el hueso se me veía”, relata quien también se ha dislocado los hombros y una rodilla.

Uno de sus alumnos, “Crazy Love”, un rudo cuya máscara tiene unas alas, arriesgó el físico para salvar a un novato que se quedó corto en el lance (las luchas mexicanas suelen terminar con saltos que impactan a los rivales afuera del ring).

“El muchacho brincó pero voló aquí, en frente. Yo me acerqué y por recibirlo mi rodilla se zafó. Si no lo cacho se mata”, señala quien lleva cuatro años luchando en arenas locales.

¿ARRIESGAR LA VIDA POR DINERO?

La muerte de “El Hijo de El Perro Aguayo” destapó las duras condiciones laborales de estos atletas. Algunos siendo estelares sólo ganan 1,000 pesos (unos 66 dólares) por función, no tienen plan de retiro y el seguro médico corre por su cuenta.

En Los Ángeles nadie se dedica de lleno a este deporte. La mayoría lo considera un pasatiempo o un segundo empleo.

“Esto no es para todos”, insiste “Crazy Love”, quien luchará el 19 de abril en una arena en el este de Los Ángeles. “Es para alguien que ame la lucha libre, que se esfuerce por estar aquí”.

“NI LA MUERTE, NI LA LUCHA ES BROMA”

Desde diciembre “Black Lobo” está fuera de combate. Se cayó de las cuerdas del ring en un simple entrenamiento de lucha libre y se fracturó el talón. Pudo haber sido peor.

“Iba a caer de cabeza, pero no sé cómo hice para caer de pie”, cuenta este hombre de 36 años que llegó enmascarado a la práctica de lucha sin la mínima intención de revelar su identidad a extraños.

“Black Lobo” empezó a practicar este deporte hace tres años y aún sueña con alcanzar a sus ídolos de infancia, Dos Caras, Canek y Oro. Los dos primeros están retirados; el último murió en el cuadrilátero en 1993. Tenía 21 años. Hace unos días también falleció luchando “El Hijo del Perro Aguayo”, a la edad de 35 años.

“Todos sentimos la pérdida porque era un gran luchador, es algo increíble”, expresa sobre el líder de los “Perros del Mal”, un grupo de rudos que luchó varias veces en Los Ángeles.

“Da coraje que tomen la lucha como cotorreo, la muerte no es broma”, dice quien ha practicado artes marciales.

Este gladiador cuya estatura baja no le dio para ser rudo —dice él— se ha unido al riguroso entrenamiento este viernes por la noche. No paran los saltos, los giros, los golpes al pecho, las patadas y el llaveo sincronizado.

El novato vino a fortalecer los tendones del pie y casi sale con un hombro dislocado. Su profesor, “Biónico”, enseñaba a la clase un castigo que él inventó, “La Biónica”, y le lastimó el brazo derecho.

“Se me iba a dislocar el brazo”, dice un adolorido “Black Lobo” ya afuera del ring.

Promete regresar a la lucha.

“Mi sueño es llegar a ser uno de los grandes. Fama no quiero”.

fuente:SINEMBARGO.MX

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