El cargo de Presidente de la Cámara de Representantes del Congreso es el tercero más importante del país, después del de Presidente y Vicepresidente

Con la victoria de los demócratas en la Cámara baja en las elecciones de medio mandato, Nancy Pelosi podría volver a ser la mujer más poderosa en la política de Estados Unidos, y líder de la oposición contra el presidente Donald Trump.

El cargo de presidente de la Cámara de Representantes del Congreso es el tercero más importante del país, después del de presidente y vicepresidente y es un puesto que Pelosi, de 78 años, ya ocupó entre el 2007 y el 2011.

Entonces hizo historia al convertirse en la primera mujer en esa posición, volviéndole difícil la vida al presidente George W. Bush en los últimos años de su mandato.

“Un Congreso demócrata va a trabajar en soluciones que nos unan, porque todos hemos tenido suficientes divisiones”, dijo el martes Pelosi, al anunciar, con el regreso de los demócratas, la “restauración de los poderes y contrapoderes constitucionales”.

Pero si supera los llamados a la renovación en sus propias filas y vuelve a ser “Madame Speaker”, Pelosi puede ser un infierno para Trump, quien la llamó el martes por la noche, antes incluso de que terminara el conteo de votos.

En la Cámara baja, la bancada demócrata tendría el poder de bloquear las iniciativas republicanas, obstaculizando una nueva reforma impositiva o proyectos como la construcción de un muro en la frontera con México.

Pelosi tendría la llave para algo mucho más importante: el visto bueno para una investigación en el Congreso sobre las acusaciones sobre una colusión entre la campaña de Trump y Rusia en las elecciones del 2016.

Hasta ahora, ha dicho que es contraria a lanzar un proceso de destitución contra Trump, una amenaza que sobrevuela la política estadounidense desde hace meses. Para ella, esto sólo terminaría movilizando a las bases republicanas.

Pero no se puede excluir que cambie de idea, sobre todo si el fiscal especial Robert Mueller, que dirige la investigación, presenta pruebas concretas.

A pesar del éxito de su partido, el regreso de Pelosi no está asegurado: varias decenas de demócratas dijeron antes de la elección que se opondrían a su candidatura.

La creciente resistencia a Pelosi también se apoya en una una encuesta realizada por Hill TV en agosto, que mostró que casi tres cuartos de los encuestados creen que el partido debería elegir a otro líder.

Pese a las críticas de quienes denuncian la arrogancia de Pelosi y la describen como una integrante de la élite progresista desconectada de los problemas de la clase media, al cabo de los años nadie niega sus destrezas de hábil estratega.

Elegida por más de 30 años en San Francisco, la avanzada metrópolis de California, Pelosi se mueve con comodidad en los círculos de poder y las luchas políticas.

Considerada una moderada, abraza fervientemente los valores más progresistas del Partido Demócrata, como la protección de las minorías sexuales y el derecho al aborto.

Madre de cinco hijos y con nueve nietos, Nancy D’Alesandro nació el 26 de marzo de 1940 en Baltimore (Maryland) de una familia católica italiana-estadounidense marcada por la política. Su padre y su hermano fueron alcaldes de Baltimore.

Graduada de Trinity College en Washington, se mudó a San Francisco con su esposo, Frank Pelosi, quien hizo una fortuna en bienes raíces y finanzas. Subió los escalones del Partido Demócrata y esperó que sus hijos crecieran para ganar a los 47 años su primera elección a la Cámara. En 2003, se convirtió en jefe de la minoría demócrata.

Para tener éxito en el mundo político estadounidense, uno debe “ponerse una armadura” y poder “recibir golpes”, ha dicho.

Exactamente lo que necesitará para superar la renuencia sobre su regreso y convertirse en la principal opositora de Trump.

Fuente: POR ESTO!

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