La presidenta de UNAF apunta a ABC que el Gobierno debe poner un «presupuesto sobre la mesa» y, además, evitar que el 65,8% de los cuidadores sean mujeres.

Con motivo del Día de las Cuidadoras y Cuidadores, desde la Unión de Asociaciones Familiares (UNAF) se exigen medidas de apoyo y políticas públicas dirigidas a la atención de las personas dependientes y a sus familiares, de forma que no recaiga sobre ellos en exclusiva el cuidado. El objetivo es que se facilite la conciliación y se garantice su bienestar.

Según la última Encuesta de Discapacidad, Autonomía Personal y Situaciones de Dependencia publicada por el INE, el 68,5 por ciento de los cuidadores y cuidadoras de personas dependientes son familiares. Es decir, poco más del 31% son empleados o proceden de los servicios sociales de las administraciones públicas y las organizaciones sin ánimo de lucro.

«No se puede permitir —asegura a ABC Ascensión Iglesias, presidenta de UNAF—, que los cuidados que realizan los familiares sean insuficientes porque no existen horarios laborales compatibles con la atención de las personas dependientes, ya sean niños, adultos o mayores».

Además, urge un cambio social de mentalidad porque un 62,8 por ciento los que asumen el rol son cuidadoras, mientras que los hombres apenas superan el 37 por ciento. «El problema —prosigue Iglesias— es que no existe una igualdad real entre hombres y mujeres. Ellas siguen teniendo trabajos menos estables y peor remunerados que ellos, lo que provoca que cuando una pareja se plantee quién pide una excedencia o una reducción de jornada para atender a un dependiente, sea la mujer quien lo haga porque, de este modo, no pierden tanto económicamente hablando».

Explica que con motivo de la crisis económica este problema, del que se están demandando soluciones desde hace muchos años, se ha acentuado, «puesto que las familias no disponían del dinero suficiente para enviar a sus dependientes a una residencia o para contratar los servicios de algún profesional que se hiciera cargo del familiar. Se han creado situaciones muy complejas y difíciles de resolver que demuestran, una vez más, la urgencia de que el Estado asuma su responsabilidad».

Falta de medidas de conciliación

En el «Paquete Europeo de Conciliación», publicado en 2014 por la Confederación de Organizaciones Familiares de la Unión Europea (COFACE), en la que se integra UNAF, asegura que son tres los factores necesarios para que se produzca un cambio efectivo a este respecto: que las familias cuenten con recursos suficientes, que haya una organización del tiempo y del trabajo (conciliación a través de permisos, flexibilidad horaria, teletrabajo…) y que existan servicios de cuidado accesibles, asequibles y de calidad.

«Precisamente en este momento se está debatiendo a nivel europeo la Directiva sobre Padres, Madres y Cuidadoras/es del Parlamento Europeo y del Consejo Europeo, que en UNAF estamos apoyando a través de COFACE», explica Ascensión Iglesias. El principal objetivo de esta directiva es garantizar la implementación del principio de igualdad entre hombres y mujeres en relación con las oportunidades laborales. A través de la modernización del marco legal europeo, pretende permitir a padres, madres y personas con responsabilidades de cuidado conciliar mejor su vida laboral y familiar, mejorando el acceso a medidas de conciliación (como permisos y horarios flexibles) y aumentando los permisos y flexibilidad horaria de los hombres.

«Este tipo de iniciativas, tanto a nivel nacional como europeo, son fundamentales para mejorar la vida de las personas dependientes y de sus familiares, y al mismo tiempo, para que el cuidado no siga recayendo sobre las mujeres, obligándolas a renunciar a su vida profesional», defienden desde UNAF.

«Pero además es necesario que el Estado se implique y dé respuesta a una demanda de cuidado creciente debido al progresivo envejecimiento de la población, con servicios públicos que aseguren la atención de las personas dependientes más allá de su círculo familiar. Todo ello acompañado de políticas públicas que garanticen la conciliación entre la vida profesional, familiar y personal desde un plano de igualdad», concluye Ascensión Iglesias.

Fuente: ABC.

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