La pequeña Tania es otra gran historia de éxito que tiene lugar en el Hospital General Jesús Kumate Rodríguez. Fue un regalo para sus padres porque nació la tarde del 24 de diciembre del 2017, pero apenas alcanzó los 635 gramos, un peso muy bajo para su edad gestacional. Ella se convirtió en el primer caso con el peso más bajo registrado en este nosocomio, donde permaneció 78 días en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCIN) y ganando un peso de 1 kilo 860 gramos.

La bebé que egresó el pasado lunes del hospital, es resultado del trabajo conjunto de distintas áreas, 30 médicos especialistas como neonatólogos, pediatras, intensivistas, personal de enfermería, laboratoristas, de administración y de intendencia, porque se requería tener las condiciones idóneas para evitar cualquier complicación en la menor.

Además, siempre estuvieron pendiente de la evolución de la niña, por lo que la labor de cada pieza de este engranaje hizo factible que la bebé saliese avante de las complicaciones y su frágil y pequeño cuerpo resistiera las adversidades de su nacimiento.

Gladys Rupay Aguirre, jefa de la UCIN, precisó que con un cuerpo demasiado pequeño los cuidados de médicos y enfermeros son mucho más exhaustivos, pues hasta la máquina para ventilar, o un sangrado en la cabeza, es más fácil que puedan perder la vida. Agregó que su condición de niña, también contribuyó porque tiene mejor pronóstico, “son más luchonas”.

Precisó que son enfermedades catastróficas sobre todo para la familia, porque no se esperaba una bebé tan prematura y en forma privada no se puede solventar, porque en la ciudad uno o dos hospitales particulares cuentan con ello, pero muy caros.

Un caso único, no se había tenido un nacimiento con tan poco peso; en el que se demostró que la aportación de cada área fue trascendental, y no desanimó ni generó inquietud en los médicos. Por el contrario, a diario el informe a los padres de la pequeña si bien no daban falsas esperanzas había una actitud y espíritu de aliento, según refiere el orgulloso papá Jesús Baltazar Sánchez Pérez.

Tania era una paciente muy especial, pues además de estar en UCIN, se mantuvo en un cuarto aislado, con su monitor, su máquina, estaba en un lugar donde quedaba a la vista de todo aquel que iba a entrar a esa área, por lo que todos estaban pendientes de su evolución, para su mamá su niña estaba consentida por todos.

La jefa de la UCIN destacó cada una de las áreas que participaron directa e indirectamente para que la pequeña evolucionara favorablemente, por lo que pidió a algunos de sus coordinadores estar presentes para la foto con la pequeña; preparando inclusive algunos adornos como si se tratara de algún familiar querido.

Cuadro Clínico

Parte del equipo multidisciplinario que hicieron posible que la niña pudiera ser dada de alta el pasado lunes sin necesidad de un equipo para respirar, es la neonatóloga Mabel Adriana Angón Durán, quien explicó que por su condición prematura había muchos factores de riesgo, ya que su peso era demasiado bajo para las 32 semanas de gestación, es decir un retraso del crecimiento intrauterino (posible secuela de la preclampsia severa que presentó la mamá), sin embargo, sus órganos sí tenían la madurez de las semanas, lo que fue un factor importante para que el cuerpo resistiera una infección que se presentó cuando estuvo en UCIN.

Señaló que estos bebés no pueden respirar de manera espontánea al nacer por lo que requiere de un respirador para que lo hagan las primeras 72 horas de vida, posteriormente recibió oxigeno en las vías nasales y se le retiró antes de su salida de cuidados intensivos. Además de que necesitan de alimentación especial, mucha leche materna, y antibióticos por los riesgos de infección como una que presentó en la sangre.

Posterior vino la vigilancia de su crecimiento y desarrollo, después de la etapa aguda. La especialista manifestó que en los prematuros no hay un tiempo en el que se pueda definir si pasó el peligro o no se ha superado la gravedad, únicamente se puede considerar una evolución buena cuando salen de la terapia intensiva neonatal y se pasa a terapia intermedia, pero ella salió directo a crecimiento y desarrollo.

Este caso es todavía más especial, porque salió en muy buenas condiciones sin requerir oxígeno, a diferencia de otros casos. Dejó en claro que pese a esto se requiere de muchos cuidados, vigilancia multidisciplinaria en consulta externa por Neonatología, Oftalmología, seguimiento en tamiz auditivo, estimulación temprana, su crecimiento y nutrición; dependerá de su evolución las consultas que necesite.

Angón Durán precisó que las condiciones de este embarazo (preclampsia severa) son muy frecuentes, así como diabetes gestacional; cada vez son más nacimientos prematuros con muchos factores de riesgo en el binomio (mamá-hijo). Así como mamás con incidencias de otros embarazos prematuros previos, ruptura de membranas y otros.

Explicó que las condiciones para dar de alta a Tania es tener un peso de un kilo 800 gramos, sin oxígeno complementario o en mínima cantidad, sin procesos infecciosos en su cuerpo, alimentación completa. Pero su crecimiento es diferente a los que nacen a término.

La neonatóloga indicó que sí hay alto riesgo de secuelas en los prematuros como son retraso en el desarrollo psicomotriz, déficit visual y auditivo, nutricional y el riesgo de infecciones extra hospitalarias es muy alto sobre todo a nivel respiratorio, por ello las consultas posteriores.

Si bien el primer año es cuando se mantiene un seguimiento exhaustivo, pero no es el límite, ya que puede presentar un retraso psicomotriz, entonces requerirá una revisión más prolongada.

Comentó que como profesional de la salud, es algo muy satisfactorio ver “graduarse a un prematuro” que es el término en que suelen referirse a las historias de éxito, y que permanezcan con una buena calidad de vida, con las menores complicaciones posibles.

“Es un logro multidisciplinario, pero también de los papás, porque no todos son tan empeñosos en venir y estar pendientes atendiendo cada una de las observaciones que les hacen”.

Temores, fe, profesionales, equipo avanzado: la fórmula perfecta para Tania

Todo comenzó 18 días antes de su nacimiento cuando su mamá Elizabeth de los Santos Sánchez, de 33 años, comenzó con dolores, al llegar al hospital le diagnostican preclampsia severa (hipertensión), pero también presentaba placenta con inserción baja, desconocía su condición, a pesar de que ella llevaba su control prenatal mes con mes.

Ella al igual que su bebé estuvo en riesgo de perder la vida, por el cuadro complicado, por lo que estuvo hospitalizada para darle tiempo a la bebé que sus pulmones estuvieran más fuertes, para ello le aplicaron maduradores pulmonares y ello ayuda a que haya menos complicaciones respiratorias, lo que derivó en que al momento de nacer la niña respiró.

Rupay Aguirre señaló que se decidió sacar a la bebé porque ya no había líquido amniótico y peligraba ya la vida de ambas.

Recuerda Elizabeth que le subió la presión y se sintió muy triste, pues es su primera hija, continuando con un panorama devastador al ver las condiciones de la nena que era cuidada las 24 horas por el personal; pero que ella pudo cargar hasta dos meses después, “sentí mucha felicidad, una alegría que no puedo explicar” y apenas hace dos semanas conoció la sensación de alimentarla directamente de su pecho, porque la pequeña la mantuvieron en un cuarto aislado, donde recibía la leche materna pero a través de sonda.

Recuerda como ella veía que otros niños que también estaban en esa área en menos tiempo podían estar con sus padres y ser dados de alta, mientras su pequeña seguía en la batalla; “me daba tristeza pero tenía que mantenerme fuerte porque ella lo sentía”.

La mamá y papá pasaron por altibajos, un día llegaban y le decían que estaba mal y al siguiente las cosas mejoraban, pero no había plazos para determinar que el peligro ya había pasado, “yo sentía que no, que no iba a salir, pero tomaba fuerzas, decidida a transmitirle lo que sentía, de hacerle sentir que todo iba a estar bien e iba salir adelante.

Agradecido con Dios

Con semblante sereno Jesús, el papá, agradece a Dios que su hija salió avante y ya la tengan en casa, y también con el hospital y todo el personal que tuvo que ver con ello, así como el director y todas las personas que colaboraron “un gran equipo… fue muy buen trato que le dieron tanto los doctores como las enfermeras, no tengo queja”.

Dijo sentirse muy feliz, porque sabe que su pequeña es uno en cien, y los doctores siempre le hablaron con la verdad, no le decían que sí, pero prometían hacer lo más posible para que la niña viviera trabajando las 24 horas del día en su caso. Apuntó que sí fue mucha la atención de los médicos, y muy positiva, siempre estaban pendientes de ella y todos los diagnósticos que le hacían diario se lo reportaban.

Al igual que su esposa hubo muchísimo miedo de malas noticias, cuando le dicen que las dos estaban en peligro, su pareja y su primer hijo, “pues perder a las dos, o a uno; es un golpe muy duro para cualquier persona. Muy agradecido con Dios y con el hospital por este gran logro que se hizo”.

Por “augurio” cambiaron el nombre

Aunque originalmente el nombre que habían elegido para la pequeña era Esteidy, pero los médicos le aconsejaron que los “nombres raros” tienden a “complicar su cuadro clínico y no eran un buen augurio” (sic), además que al no ser muy común siempre se equivocaba el personal para pronunciarlo, entonces los padres pensaron en otro nombre, escogiendo ambos llamarla Tania Elizabeth, y “desde que le pusieron así salió todo más rápido” (sic), expresó la jefe de UCIN.

Fue el pediatra Héctor Gamboa Pech, “el valiente” que tomó la decisión de que la pequeña ya fuera dada de alta, lo cual representó una alegría enorme para la mamá cuando escuchó finalmente esas palabras, porque eso significaba que ya estaba fuera de peligro, algo que ella y el papá le agradecen mucho a Dios.

Aunque los médicos refieren que estarán monitoreando el desarrollo de la niña, por secuelas que pudieran presentarse, ya que el peso que mantienen es bajo para su edad y es algo que puede prolongarse en el primer año de vida.

Equipos de última tecnología

Para ambos papás era totalmente desconocido este hospital, no habían acudido antes, ni sabían qué tan equipado estaba; el papá refiere que él sólo había escuchado buenos comentarios de este hospital, pero nunca se imaginó todo lo que había, y que su bebé tuviera una atención tan esmerada como en un particular; una de sus preocupaciones es que iba a ser muy costoso por los medicamentos ya que estaba muy pequeña, inclusive llegó a pensar pedir su traslado por los aparatos que podría necesitar, “el hospital está bien equipado y personal altamente calificado para estos casos”.

Sin embargo, no fue así, sólo gastó en pañales y leche, ya que su esposa estaba afiliada al Seguro Popular desde su natal Tabasco, por lo que sólo tuvo que pedir su transferencia, “aquí sí hay un buen servicio, porque de donde yo vengo pues es muy diferente, me admiraba que las enfermeras se quedaban a cuidar a mi bebé porque allá uno se tiene que quedar a ver a su enfermo”.

Aunque señala la jefa de UCIN que sí requirió de medicamentos y equipos costosos, en los cuales se contó con la participación del área de Administración que siempre buscaron la forma de proveerlos; por ello reiteró que fueron muchas las áreas que hicieron que Tania sea una buena historia para el hospital.

Además de las inter consultas que requirió la pequeña de varias especialidades, las cuales son externas.

La mamá tuvo la oportunidad de conocer el UCIN, se dio cuenta de todos los aparatos que había, lo que le dio confianza de que su bebé iba a estar bien atendido, si tenía la incertidumbre de dejarlo allí porque sabía que no podía respirar por su cuenta, pero veía a las enfermeras que se mantenían pendientes de Tania.

Rupay Aguirre indicó que con la infraestructura en equipamiento que tienen ya no tienen que trasladar a los niños a Mérida como se hacía hace unos años, ahora el UCIN del Hospital General de Cancún se ha convertido como en la incubadora mayor, donde llegan niños de otros municipios e inclusive hasta se los envían de los hospitales privados, porque sí cuentan con equipo pero el costo que se paga es demasiado elevado, tan sólo un día puede representar un gasto de 30 a 40 mil pesos y varía según el equipo que requiera.

Fuente: POR ESTO!

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