Los equipos rivales experimentan sin éxito diferentes estrategias para detener los lanzamientos directos del 10, que ya suma 41 goles de falta con el Barça

La patente se dio en noviembre de 2016 en el estadio Mineirão (Belo Horizonte), en un duelo en que Brasil ganó por 3-0 a Argentina. Tite, seleccionador de La Canarinha, ideó un antídoto para el golpeo raso de falta de Messi, con el que el 10 ya había desmontado al Athletic, con el Barça, y a Uruguay. El técnico ordenó colocar una barrera de siete jugadores, con seis de pie y uno tras ellos (Marcelo), que hincó la rodilla en el suelo para evitar ese golpeo por abajo. El balón no pasó de la barrera y se originó una moda que perdura hoy en día. Pero el tiempo ha demostrado que no hay barrera que se le resista a La Pulga, que ya afila las botas para el encuentro de este sábado (20.45, Movistar Partidazo) ante el Atlético, capital para el devenir de LaLiga.

EL MEJOR LANZADOR DE FALTAS DE SU ÉPOCA

Desde la temporada 2004-2005 (la primera de Messi en LaLiga)

Le gustó la idea a Rudy García, entonces técnico del Olympique de Marsella, que la puso en práctica en el curso pasado. Una moda que se repite por los campos y que sobre todo se utiliza frente a Messi, como demostró esta temporada el PSV con Irving Lozano y el Girona con Aday. “Leo es la versatilidad, es imprevisible y eso le hace más peligroso. Ha tomado tal confianza y lanza con tanta naturalidad que es todo más complicado”, explica Asenjo, portero del Villarreal, que en la pasada jornada vio cómo un chut directo de Messi tocaba el poste antes que la red, lo que supuso su gol número 41 de falta para el 10 como azulgrana, 31 en la Liga (20 marcó Cristiano), siete esta temporada entre todas las competiciones. “Claro que me gustaría lanzar, pero en este equipo hay especialistas que la ponen donde quieren”, dice Rakitic. “Lo probé porque en el Barça no puedo chutar”, se sumó el otro día Piqué tras vestir la camiseta de la selección catalana, orgulloso porque su falta solo la pudo despejar el larguero.

En el Barça chuta Messi y lo saben todos los rivales, que buscan alternativas para ningunear su estadística en chutes de libre directo como azulgrana: ha marcado 41 goles en 484 intentos (11,80%). Como el ya conocido truco del FIFA entre las generaciones jóvenes, pues desde hace años que en el videojuego se puede colocar a un jugador debajo del larguero. Una idea que copió el mismísimo Ernesto Valverde cuando estaba en el Athletic en la temporada 2013-14, cuando exigió que Laporte hiciera el movimiento, por más que Messi decidió tirarla por el otro lado. “A Messi le he tenido muchas veces de rival y cuando había una falta siempre temías que la marcara. Ahora, siempre pienso que las puede marcar”, confesó hace unos días el técnico. También hizo la misma treta Sansone, del Villarreal, tres cursos más tarde. Y lo probó el Espanyol hace dos jornadas, en una acción desafortunada porque Víctor Sánchez, que corrió bajo el travesaño, desvió el balón lo justo para que Diego López no llegara.

El gol de Messi, el Panenka de las faltas, no fue novedoso porque ya hizo algo muy similar frente al Almería, en su segundo tanto de falta con el Barça. Picadita por encima de la barrera y lejos de las manoplas del portero. “Los que se ponen en la barrera no rezan para que la pelota no les dé”, señala Pantic; “y aunque no es un golpeo fuerte como el que tenía Mihajlovic —otro lanzador de época como fueron Puskas, Rivelino, Luis Aragonés, Maradona y Schuster— sí que es más técnico”. Se suma Vassilis Tsartas, maestro lanzador en su época con el Sevilla y Grecia: “El espray ayuda mucho porque ahora no se adelantan las barreras, pero desde luego que Messi está entre los mejores especialistas”. Tanto que Pantic reconoció a Cuatro: “Ahora los porteros están asustados”. Algo parecido piensa Simeone, entrenador del Atlético: “Messi es calidad pura, hay momentos que la precisión se eleva y eso está pasando con él. La palabra no es miedo, es respeto”.

Emery, ahora en el banquillo del Arsenal, se planteó poner una barrera debajo del larguero tras recibir dos goles suyos en la Supercopa europea de 2015 con el Sevilla. “Pensamos que podría ser un sistema válido contra la efectividad de Messi”, razonó; “si lo llegamos a hacer, hubiéramos quedado como los inventores de una nueva estrategia o como los más tontos, dependiendo del resultado”. No lo hizo y recibió un gol suyo de falta en el siguiente duelo. Lo normal.

MÁS QUE KOEMAN Y ROBERTO CARLOS

Roberto Carlos marcó 25 goles de falta con el Madrid en 11 años. Pirlo llegó a 43 en toda su carrera. Mihajlovic se quedó en 50 tantos. Maradona, que en su día le dio consejos a Messi de cómo lanzar cuando era el seleccionador argentino, alcanzó los 62. Beckham contabilizó 65. Uno menos que Ronaldinho. Juninho festejó 76 libres directos. Y Zico, especialista consumado, alcanzó la increíble cifra de 101 tantos en esa suerte. Números con los que compite Messi, que ya ha celebrado 47 goles de falta (41 con el Barça —Koeman hizo 26— y seis con Argentina).

Aunque este año puede llevarse la guinda porque ha marcado siete —su récord en un curso— cuando al menos le quedan 11 partidos por disputar. Los siete goles los ha logrado en 50 lanzamientos (14% de efectividad). Mucho mejor que, por ejemplo, Cristiano Ronaldo, que suma 54 en total pero que en este curso no ha hecho diana en los 23 disparos que ha probado.

Fuente: ELPAIS

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