De septiembre de 2015, cuando se empezaron los trabajos de construcción del aeropuerto en Texcoco, a septiembre de este año, el precio promedio de un inmueble en las colonias aledañas a la obra y al oriente de la Ciudad de México aumentó 50.47 por ciento, documentó propiedades.com.

La mirada pública estaba en la megaconstrucción en terrenos de Texcoco, pero el negocio se extendía 20 kilómetros al oriente de la capital del país, justo donde se ubica el actual Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) “Benito Juárez”, y se basaba en la especulación inmobiliaria, corroboran datos de la empresa propiedades.com.

Tras la cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM), la oportunidad se ha esfumado. Pero queda la zona suburbana de la base de Santa Lucía, en los límites de los municipios de Tecámac y Zumpango, en el Estado de México, a donde Andrés Manuel López Obrador, Presidente electo de México, ha ofrecido trasladar a los contratistas.

“Los pueblos de la rivera del Lago de Texcoco –agrupados en el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra– llevaban al menos 17 años señalando lo ilegítimo del proyecto y el gran lucro que se pretendía generar a costa de los derechos colectivos de los pobladores de la región”, aseguró Antonio Lara Duque, coordinador general del Centro de Derechos Humanos Zeferino Ladrillero (CDHZL) con sede en el Edomex.

“Esto que anuncia López Obrador como la intención de desarrollar un Santa Fe dentro de la región de Texcoco y en el contexto del Aeropuerto, ya se inició en Santa Lucía desde 2006, pero con un desarrollo inmobiliario rapaz destinado a sectores sociales humildes”, documentó el abogado.

“En Santa Lucía, el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador tiene la obligación legal de hacer una consulta libre, previa, informada, culturalmente adecuada y de buena fe antes de anunciar la construcción del nuevo aeropuerto. De no hacerla, estaría en una condición idéntica a la del Gobierno de Enrique Peña Nieto violando el derecho de los pueblos”, opinó.

De septiembre de 2015, cuando de manera oficial se empezaron los trabajos para la construcción del Nuevo Aeropuerto, el precio promedio de un inmueble en las colonias aledañas se encontraba entorno a 1 millón 050 mil pesos. Tres años después, al corte de septiembre pasado se cotizaba ya en 1 millón 580 mil pesos, un aumento de 50.47 por ciento, documentó propiedades.com.

Medido por el precio del metro cuadrado –el indicador por excelencia del mercado inmobiliario–, la plusvalía se ha incrementado 21.82 por ciento al pasar de 6 mil 909 pesos en 2017 a 8 mil 417 pesos este año.

Para el análisis se levantaron precios en 18 colonias que rodean la obra: Cuchilla del Tesoro, San Juan de Aragón (sección II, III y IV), Peñón de los Baños, Moctezuma 2 sección, Caracol, Arenal, Arenal Puerto Aéreo, Ampliación Caracol, Adolfo López Mateos, Federal, 4 Árboles y Aviación Civil, cuya oferta está muy cargada a lo residencial aunque también hay uso comercial e industrial.

“Cuando un anuncio se lleva acabo en torno a un proyecto de alto impacto como es un aeropuerto internacional, la importancia estratégica y la relevancia económica de la zona se potencia, y genera una atracción importante de nuevos proyectos de toda la mezcla inmobiliaria (industrial, comercial, residencial)”, explicó en entrevista Leonardo González Tejeda, analista de real estate de propiedades.com.

El interés entre inversionistas y desarrolladoras se potencia porque, de acuerdo con González, hay expectativas a largo plazo de poder capitalizar mayores plusvalías de manera sostenida una vez que el proyecto inicie y entre en operaciones, y porque mejora la “marca ciudad” de la zona por su capacidad de conectividad global.

Esta semana, el Presidente electo aseguró que la “campaña de ruido” contra la Consulta Nacional vinculante fue por la molestia de los “afectados” que planeaban construir “una especie de Santa Fe” en los terrenos que hoy ocupa el Aeropuerto Internacional “Benito Juárez”.

Ahora que casi 70 por ciento votó por la alternativa en Santa Lucía, ya no podrán, dijo López Obrador.

Dos días antes de que iniciara la Consulta Nacional, el 23 de octubre pasado, la Secretaria de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano, Rosario Robles Berlanga, presentó el “Programa Territorial Operativo de la Zona Oriente del Valle de México”, que vinculaba un desarrollo urbano ligado al actual Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) y el NAIM.

Meses antes, el empresario Carlos Slim Helú –el hombre más rico del país y uno de los principales contratistas del proyecto cancelado– propuso un uso de grandes alcances para los terrenos del AICM, que contemplaba una avenida más ancha que la del Paseo de la Reforma y que sería el eje del desarrollo en las 770 hectáreas que conforman el área que ocupa el “Benito Juárez”.

Fuente: POR ESTO

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