img_1437804740_37b13bda3759a0e12119Isla Mujeres.- La muerte de 6 de 7 perros bóxer por descuido de una pareja extranjera ha generado nueva polémica por la presunta negligencia del gobierno municipal, por no aplicar la ley, en contra del matrimonio italiano Laura Ferri y Paolo Palazzo, como presunto responsable del maltrato animal.
Según dato recabado, desde septiembre del año pasado fue notificada la Dirección de Ecología municipal y su entonces directora, Cristina Medina Figueroa, según fotografías sabía del tema y aparece ella en Playa Norte en compañía de Laura Ferri, con tres de esos animales en vida, con evidencia de desnutrición.
Obtuvimos fotografías de estos perros en avanzado nivel de desnutrición, cuyas imágenes se le hicieron llegar a la autoridad en su momento, según la información obtenida.
La asociación civil CCDA intervino para exigir la aplicación de la ley en la materia (abanderó también la muerte por electrocución del perro Lucky, con que sobrevino la salida de esa funcionaria al puesto), sin embargo, simplemente no se le dio seguimiento, hasta la fecha, cuando sólo un perro le queda a esa pareja, la cual vive en un local de Plaza Isla Mujeres, luego de peregrinar en varios domicilios de la isla.
La historia cuenta que la pareja italiana no tiene suficiente dinero para darle vida decorosa a los animales desde un principio, anduvo en más de un punto arrendando, antes de arribar en la citada plaza; “ella vive en la isla al parecer de ilegal en el país”, según versiones extraoficiales, por su actitud de escurridiza cuando se le intentó buscar.
Los seis bóxer murieron en diferentes momentos, a lo largo de casi un año, al punto que a principios del mes en curso sólo quedaba uno, “murieron porque ella quiso que fueran veganos los animales, les daba da comer sólo papas y lentejas”, comentó una vecina, preocupada por esta historia.
Otra mujer sostuvo que supo del caso cuando ya habían muerto cuatro; se le avisó del caso a Ecología el 25 de septiembre del 2014, Cristina Medina incautó tres animales que quedaban, lo llevaron a la Clínica Colas, en Mundaca, pero por la ley fueron regresados a los dueños, con la condición que tendrían que regresar para revisarlos con el veterinario.
No pasó nada, cuenta, después de un tiempo, en noviembre nos avisaron que murió otro, Ecología fue avisada “pero no hizo nada”. Ahora sólo existe un ejemplar, luego de la muerte del penúltimo, la autoridad no se inmuta. Parece que sufrían frecuentemente golpes los animales por parte del esposo de la mujer y se teme la suerte del último.
“No queremos que se muera la última perrita bóxer, queremos se aplique la Ley de Bienestar Animal en contra de estas personas por maltrato. Espero saber si nos puede ayudar”, reza un mensaje de ayuda para este medio para que difunda el caso

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