Según cifras de la Secretaría de Salud, cada año se presentan aproximadamente 12 mil nuevos casos de parálisis cerebral en México, informaron especialistas del IMSS Yucatán.
José Antonio Gien López, neurólogo del IMSS, señaló que esta enfermedad afecta directamente al sistema motor de los niños, específicamente la capacidad de moverse, mantener el equilibrio y la postura.
La parálisis cerebral ocurre cuando las áreas del cerebro que controlan el movimiento y la postura no se desarrollan correctamente o se lesionan. Por lo general, no presenta cambios en los síntomas del niño a lo largo de su madurez.
El especialista del IMSS explicó que no se le considera como una enfermedad, sino un grupo de trastornos neurológicos (cerebrales) y suele manifestarse durante la lactancia o la primera infancia, a medida que se desarrolla el cerebro.
Está dividida en tres clases, la primera es la espástica, que es la forma más común y se caracteriza por causar rigidez de los músculos que dificultan el movimiento de la persona. Este tipo de parálisis puede afectar un solo lado del cuerpo, las piernas o todo el cuerpo.
La discinética provoca movimientos corporales descontrolados en la persona; estos movimientos son repetitivos, imprecisos y descoordinados debido a que hay contracciones involuntarias de los músculos tanto en reposo como al iniciar el movimiento, mismos que pueden ser lentos o rápidos y bruscos. Este tipo de parálisis afecta a todo el cuerpo y es poco frecuente.
Por último, se encuentra la parálisis atáxica, que afecta al equilibrio, la coordinación y la percepción de la profundidad. Esta es la forma menos común del trastorno.
Muchos niños con parálisis cerebral también sufren otras enfermedades. Entre las más comunes, está la discapacidad intelectual o dificultades del aprendizaje, convulsiones, retraso en el crecimiento y el desarrollo, deformidades espinales, pérdida visual o auditiva, trastornos del habla, infecciones y enfermedades prolongadas.
Algunos factores pueden aumentar el riesgo de que se presente la parálisis cerebral; por ejemplo, durante el embarazo, por infecciones en la madre, como la rubéola; problemas con la circulación sanguínea antes del parto, o exposición a sustancias tóxicas; al nacer, por prematuro, bajo peso, posición de nalgas durante el proceso de nacimiento, parto complicado o múltiple, infecciones o lesiones en la cabeza después de nacer.
No existe una cura para la parálisis cerebral, pero el tratamiento puede mejorar el desarrollo y la calidad de vida de quien la padece. El tratamiento incluye medicinas, aparatos y terapia física, ocupacional y del habla.
En caso de que su hija o hijo presente síntomas o signos de este trastorno, acuda a su Unidad de Medicina Familiar (UMF) para que sea canalizado con un especialista y se le brinde el tratamiento adecuado.

Fuente: Para Esto!

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