1439376478_682919_1439376663_noticia_normalEl delantero canario, que marcó en siete finales con la camiseta del Barcelona, convierte el gol del triunfo frente al Sevilla en Tbilisi por la Supercopa de Europa
Pedro Rodríguez tenía un pie fuera del Barcelona cuando Pep Guardiola, entonces entrenador del filial azulgrana, lo rescató. No se equivocó el técnico de Santpedor. El extremo fue uno de sus jugadores claves para subir al Barça B de Tercera a Segunda B en la temporada 2007-2008. La campaña siguiente Guardiola pasó del Miniestadi al Camp Nou y no se olvidó de Pedro. Y Pedro, claro, le devolvió la gentileza. Mientras el equipo de Pep arrasaba en títulos; el canario, en las finales, sus goles fueron una de las llaves en el Barça de las seis copas. Hoy está relegado al banquillo consecuencia de la omnipresencia de Neymar, Luis Suárez y Messi; sin embargo, cuando lo necesitan, el 7 no esconde. Y ayer recuperó su mejor costumbre: marcó la diana de gracia en la final de la Supercopa y le regaló a Iniesta su primera copa como capitán.
La noche en Tbilisi no había comenzado de la mejor manera para Pedro. El nuevo secretario técnico, Robert Fernández, anunció que el canario le había pedido macharse. “Pedro me ha dicho que se quiere ir, hay que dejarlo tranquilo. Este puede ser su último partido”, reveló el director deportivo. Y cuando todo apuntaba que ocuparía el ala izquierda en lugar de Neymar (ausente por paperas), Luis Enrique se decantó por Rafinha. La copa rozaba los dedos de los azulgrana, pero el Sevilla reaccionó. Del 4-1 al 4-4, de la felicidad a la angustia de la prórroga. Y Pedro al campo. Con los penaltis al acecho, a cinco minutos de la bocina, el 7 le devolvió la sonrisa al Barcelona. Él, en cambio, parecía melancólico.

El Manchester United anda tras los pasos Pedro. Y aunque en junio renovó hasta 2019, su cláusula de rescisión paso de 150 millones a 30

“Solo he cruzado dos palabras con él y no entiendo qué motivos tiene para decir lo que ha dicho. Son palabras desafortunadas”, replicó Pedro, nada más terminar el partido a las palabras de Robert Fernández. “No me quiero ir, pero es una cuestión de continuidad, de minutos, y ya son varios años así”, completó. No le falta razón al delantero. Paso de titular indiscutido con Guardiola, a pujar por un lugar en el once con Alexis Sánchez en la etapa de Martino, a resignarse en el banquillo con Luis Enrique al mando. “Es una situación difícil, siempre he intentado hacer lo mejor, pero me ha disgustado no ser titular en la final, tenía mucha rabia cuando he salido y más teniendo en cuenta la baja de Neymar. Soy ambicioso. No sé qué pasará, pero siempre seré del Barça”, concluyó el 7.
El Manchester United anda tras los pasos Pedro. Y aunque en junio renovó hasta 2019, su cláusula de rescisión paso de 150 millones a 30. “Quiero que Pedro se quede”, insiste Luis Enrique sobre el tema, cada vez que se le pregunta. Sabe el técnico que a pesar de que Messi, Neymar y Luis Suárez lo juegan todo (o casi todo) necesita de las prestaciones del canario. Pero el United presiona y el Barça se planta en los 30 millones. “Pedro es fundamental para este equipo. Tiene que seguir”, dijo el presidente del Barcelona, Josep Maria Bartomeu.
En cualquier caso, mientras Pedro deshoja su futuro el vestuario se rinde frente a él. “Ojalá Pedro pueda seguir en el Barça. Es uno de esos jugadores que para momentos únicos está tocado con una varita. Tiene mucha calidad y gracias a Dios está con nosotros”, aseguró Mascherano. “Se lo merece por todo lo que ha dado y sigue dando al club, sea lo que sea lo que decida le deseamos lo mejor”, sumó Messi. “Él se merece este gol y este momento. Espero que nos siga ayudando”, sentenció Iniesta, agradecido, porque el 7 le brindó su primera copa.

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