La petrolera mexicana padece el declive de su producción y el aumento de su deuda

La última radiografía de la finanzas de Pemex muestran a una compañía luchando contra la asfixia. Petróleos Mexicanos perdió unos 7,500 millones de dólares en 2018, un 47% menos que en el año anterior, según los resultados anuales publicados por la firma este miércoles. La mejora de las ventas totales y un año donde el precio del crudo se recuperó han ayudado a la petrolera a mantenerse a flote. Sin embargo, los resultados han reflejado también la caída de la producción y un ligero aumento en la deuda. Ambos datos ponen presión a Pemex, una vez que las agencias calificadoras han rebajado la nota de sus bonos de deuda y han estimado el impacto que la situación financiera de la petrolera puede tener en la finanzas públicas de México.

La producción de Pemex cerró el año con 1,8 millones de barriles diarios, un 6% menos que en 2017. Lejos han quedado los años en los que la firma obtenía 3,3 millones de unidades al día, cuando la explotación de los yacimientos de Cantarell y Ku Maloob Zaap repuntó en 2004. El declive de la producción ha sido sostenido en los últimos años. Tan solo en enero de 2019, la firma reportó la cifra mensual más baja desde 1990: 1,6 millones de barriles diarios, un 15% menos que en enero de 2017. Los directivos de Pemex han señalado que la empresa prevé comenzar en los próximos meses 20 proyectos de extracción de crudo —16 en aguas someras del golfo de México y 4 en tierra— que podrían dar resultados en 2020.

La administración del expresidente Enrique Peña Nieto, que estuvo a cargo de la petrolera durante 11 meses de 2018, dirigió sus esfuerzos a reducir las pérdidas de la firma por refinación para apostar por los fertilizantes, aunque en el balance ese plan no funcionó. Además, en 2016, tuvo que someter a Pemex a un recorte de 5.400 millones de dólares que afectó a la exploración y extracción de crudo. De cara al Gobierno de Andrés Manuel López Obrador, la petrolera ha gozado de toda la atención del mandatario. En el último mes, el presidente mexicano prometió una inyección de capital para inversión. Ese dinero sería destinado, principalmente, a la construcción de una refinería en Dos Bocas (Estado de Tabasco, sureste de México), que según los funcionarios de la petrolera, comenzará a ser construida a finales de 2019. Los analistas han señalado que concentrarse el negocio de la refinación podría suponer más pérdidas para la petrolera, dado que el país cuenta con seis refinerías y ninguna funciona cerca del 100% de su capacidad.

López Obrador ha insistido en que no emitirá deuda para Pemex durante este año y también se ha negado a plantear una reestructuración de la misma. En 2018, la deuda de la petrolera se cifró en 105.700 millones de dólares —la más elevada para una empresa de su tipo— un 2,2% mayor a la registrada en el año anterior. Los inversionistas y las agencias calificadoras han manifestado su preocupación por la capacidad de la empresa para cumplir con el calendario de pagos de los bonos de deuda de 2019 y 2020. El presidente mexicano ha cerrado la puerta prácticamente a cualquier posibilidad de financiamiento que no se genere desde el mismo Estado mexicano, poniendo en entredicho la salud del bono soberano de México.

BANXICO REDUCE LA PREVISIÓN DE CRECIMIENTO DEL PIB

El Banco de México ha reducido el pronóstico de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de un rango entre 1,7%-2,7% a un escenario de 1,1%-2,1%. El banco central ha señalado que la desaceleración mundial generada por la medidas de proteccionismo de Estados Unidos podrían impactar en la economía mexicana en los próximos meses. Entre los factores que ponen en riesgo el crecimiento de México están la demora en el proceso de ratificación del acuerdo comercial entre México, Estados Unidos y Canadá, así como el deterioro de la calificación crediticia de Pemex. Los directivos de la entidad también han apuntado que los efectos producidos por el desabasto de combustible, el bloqueo de vías férreas por parte de los maestros mexicanos y los conflictos laborales en el norte del país también pueden afectar al crecimiento.

Fuente: ELPAÍS

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