* La contracción política que inició a finales de los 90’s trajo consigo un rezago de 15 años en infraestructura * El empresario Eduardo Galaviz Ibarra, señala que nadie se atreve a hablar de ello

* Joaquín Hendricks, abandonó a Cancún en materia de recursos y proyectos con los gobiernos de Magaly Achach y Juan Ignacio García * Del Cancún de las oportunidades, se convirtió en una ciudad sin rumbo.

La política y la corrupción han hecho mucho daño a Cancún y han condicionado –y condenado– al principal destino turístico del país a lo largo de los últimos 20 años.

Esta versión es conocida por miles de cancunenses. Sin embargo, hasta ahora no había existido una voz que se atreviera a explicar a detalle cómo la contracción política que comenzó a finales de los 90s en Cancún, trajo consigo un rezago de 15 años en materia de infraestructura para el municipio.

Este rezago, es palpable y forma parte de la crisis en la que ahora se encuentra la principal ciudad del Caribe mexicano, detalla uno de los empresarios pioneros de este lugar, Eduardo Galaviz Ibarra.

Para el líder empresarial, escritor y ahora titular del Observatorio Legislativo Quintana Roo, todos saben que la política y corrupción han dañado a Cancún, sin embargo, no todos se atreven a hablar de ello.

“Hay que tener bien presente el pasado reciente de nuestra ciudad”, sostiene el entrevistado, “para encontrar el origen, el punto donde nos perdimos como ciudad, basta con ir a los anales de la historia y recordar lo que ocurrió con los gobiernos de Magaly Achach y Juan Ignacio García, donde el gobierno estatal que encabezaba Joaquín Hendricks, simplemente abandono a Cancún en materia de recursos y proyectos de infraestructura”.

Eduardo Galaviz, quien escribió el libro “Andrés Quintana Roo”; el pensador insurgente, es un hombre con 37 años en este destino vacacional y que ha visto el desarrollo, crecimiento y deterioro de la ciudad. Su aportación hacia Cancún, ha sido reconocida y por ello, se ha convertido en una voz autorizada para hablar del Caribe mexicano.

Del Cancún de las oportunidades, a la ciudad sin rumbo

Corría el año de 1986, cuando Eduardo Galaviz Ibarra arribó a Cancún. Tras años como profesionista en bancos, el empresario decidió emprender en la tierra de las oportunidades y se instaló en el Caribe mexicano.

El principal recuerdo que viene a la mente del entrevistado es la armonía en la que se vivía en aquel entonces, además de que no existía diferencias entre clases sociales, ya que, todos los cancunenses de aquellos tiempos, eran una sola sociedad y muy marcada.

“En aquellos años, cuando empezaba el apogeo turístico, lo mismo te encontrabas a trabajadores que a dueños de empresas en los cafés y restaurantes de la ciudad. No había el distingo social que ahora se marca mucho en estos momentos en Cancún. Además, la armonía daba tiempo para disfrutar este hermoso lugar”, puntualizó Galaviz Ibarra.

Conforme transcurrieron los años, esa ciudad de oportunidades comenzó a transformarse a tal punto que, de un golpe, se abrió una brecha muy amplia en los estratos sociales y se dejó de lado aquello que conformaba la armonía y la tranquilidad de la ciudad.

Así Cancún tomó un rumbo distinto. Comenzaron las invasiones, la creación de colonias irregulares y además, conjuntos habitacionales que, lejos de dar espacio, hacinó a muchas personas.

“Conforme transcurrieron los años, un factor del que no se habla mucho comenzó a darse, se trata del tema inmobiliario. Comenzaron a construir conjuntos habitacionales que en nada favorecían el desarrollo de la sociedad, los ejemplos en aquel momento era el fraccionamiento Corales que de un día para otro, se convirtió en un lugar conflictivo producto de esa transformación”, detalló el entrevistado.

Al darse esta construcción de conjuntos habitacionales, muchas personas quedaron segmentadas del Cancún de las oportunidades. Y eso dio paso a problemas sociales que ahora son tema constante como son la drogadicción, violencia intrafamiliar y delitos que han subido de nivel en muy poco tiempo.

A partir de ese momento, reconoce Eduardo Galaviz, se perdió la tranquilidad y la armonía, pues el segmentar a la sociedad en colonias irregulares y fraccionamientos que parecen favelas o guettos, terminó por perder a Cancún en muy poco tiempo. Y fue así, que el principal destino turístico comenzó un declive lento que ahora marca una falta de rumbo de manera contundente.

La política, el enemigo de Cancún

Dentro de los círculos políticos, empresariales y sociales, se reconoce que uno de los problemas que padece Cancún, fue la falta de planeación y la nula infraestructura que debió construirse para una ciudad catalogada como uno de los mejores destinos vacacionales del mundo.

Sin embargo, lo que no se reconoce es que la falta de infraestructura y la escasa planeación de la ciudad, tiene origen directo en un hecho histórico en el municipio Benito Juárez: La alternancia política.

En este punto, Eduardo Galaviz recuerda que durante los primeros años del municipio, se imponía a personajes políticos de la capital del estado, Chetumal, para ser presidentes municipales.

Ese sistema funcionó a medias, puesto que poco a poco corrientes políticas de oposición comenzaron a encumbrarse y tener presencia, de tal modo que, se convirtieron en un nuevo factor político.

Mientras se daban las designaciones a modo, la ciudad avanza lento, pero caminaba. El mejor ejemplo de esto data de la administración de Carlos Cardín Pérez, quien logró pavimentar con concreto hidráulico el primer cuadro de la ciudad, entre 1993 y 1995.

Se suponía que el plan continuaría con los gobiernos de Rafael Lara y Magaly Achach de Ayuso, sin embargo, cuando la entonces alcaldesa tomó las riendas del municipio, se vino un cambio drástico para el principal destino turístico el país.

Magaly Achach confrontó las decisiones que tomaba el entonces gobernador Joaquín Hendricks, recuerda Eduardo Galaviz Ibarra. Este hecho sometió las finanzas de un municipio que, hasta 1999, eran sanas, a partir de esa confrontación el Gobierno del Estado abandonó a Cancún. Y la apatía gubernamental estatal se prolongó hasta el primer cambio de poderes con la presidencia municipal de Juan Ignacio García Zalvidea.

El hecho de que la oposición ganará en aquel momento, condenó a Cancún, ya que el Gobierno del Estado encabezado por Joaquín Hendricks Díaz, limitaron los recursos para infraestructura en el municipio.

“Desde el gobierno de Magaly Achach y acentuándose el problema durante la administración de Juan Ignacio García Zalvidea, el estado abandonó a Cancún y eso se convirtió en un rezago en materia de infraestructura. Los recursos llegaban a cuentagotas y el gasto corriente de la ciudad tomó otras necesidades y lo que era un rezago de seis años, de inmediato se convirtió en uno de 12 años por la política aplicada en la ciudad”, indicó el entrevistado.

A raíz de ese rezago, actualmente Cancún padece muchas necesidades en materia urbana, tal vez, la más visible es la de movilidad, sin embargo, hay otros temas que rápidamente se dejarán sentir.

De esta manera, se encuentra una explicación del por qué ahora Cancún tiene mucho rezago.

La política hizo daño al Caribe mexicano, pues el gobierno de Roberto Borge y Félix González, también hicieron lo propio al tener alcaldes de oposición en el principal municipio económico de Quintana Roo.

Fuente: PorEsto

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