La ciberocupación es un negocio lucrativo desde los inicios de internet

1491343517_395834_1491345516_sumario_normal“Isabel Vargas Lizano trascendió, con jorongo puesto, el domingo 5 de agosto del 2012 en Cuernavaca, Morelos. Sus últimas palabras fueron: ‘Me voy con México en el corazón'”. Esta leyenda se podía ver en la última entrada de la página oficial de Chavela Vargas, por lo menos hasta octubre de 2016. Pero ahora, cuando hacemos click en chavelavargasofficial.com el navegador nos lleva a una web en japonés con información sobre implantes dentales. ¿Qué habría opinado La Chamana sobre esta situación extraña?

Gracias a los archivos guardados en archive.org -que almacena copias de millones de webs- es posible consultar las mutaciones de la página a través del tiempo. El último registro que se tiene de chavelavargasofficial.com es del 2 de octubre de 2016: todavía con información de la cantante, aunque desordenada y sin imágenes. Con la ayuda de traductores automáticos, sabemos que la página actual contiene información sobre tratamientos para quien ha perdido uno o varios dientes. De acuerdo con el buscador de identidades digitales Whois.com, el dominio chavelavargasofficial.com fue registrado por la compañía japonesa GMO DigiRock en agosto de 2016, y tiene vigencia de un año. Verne intentó localizar en repetidas ocasiones a la empresa con sede en Osaka y no obtuvo respuesta.

La práctica de secuestrar o robar un dominio de una marca o personaje famoso se conoce como ciberocupación, cybersquatting en inglés, y existe desde los inicios mismos de internet. Se trata de aprovecharse de la popularidad o buen posicionamiento de un nombre de dominio ya existente en beneficio propio. “Los piratas de dominios saben que pueden hacer dinero con ello”, dice a Verne Joel Alejandro Gómez Treviño, abogado especialista en Derecho Informático y Propiedad Intelectual.

La forma más sencilla de hacer dinero en este negocio es a través del modelo de publicidad pay per click, explica el abogado. Si tuviéramos casas.com, por ejemplo, podríamos llenar la web con enlaces a páginas de inmobiliarias, que a su vez tendrían que pagar centavos de dólar por cada usuario que llegue a su portal por esa vía. En opinión de Gómez Treviño, el caso de la página de Chavela Vargas puede ser un “esquema sofisticado” de pay per click, ya que incluye enlaces a por lo menos cinco clínicas dentales en Japón. El portal que perteneció a la cantante aún está enlazado en su cuenta verificada de Twitter, donde tiene más de 134.000 seguidores.

La otra forma de ganar dinero con esta práctica es esperar a que algún interesado compre el nombre del dominio en cuestión. Implica poca inversión, ya que un punto com puede costar desde cinco dólares, y en ocasiones puede venderse en miles de dólares.

Muchos famosos han peleado batallas legales por ciberocupación ante el Centro de Arbitraje y Mediación de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual. Madonna ganó el nombre de la web madonna.com a un hombre que compró el dominio en 1998 y lo había convertido en una página de pornografía. Donald Trump también salió victorioso tras demandar a Scott Stephens, quien se adueñó del dominio trumpestates.com y ofrecía entregárselo al ahora presidente de Estados Unidos a cambio de convertirse en un concursante del programa de televisión El Aprendiz.

Verne contactó con la heredera universal de Chavela Vargas, María Cortina, quien dijo desconocer el problema. La también coordinadora interinstitucional de la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México nos remitió, a su vez, con Guillermo Sánchez, amigo de la cantante y uno de los encargados de gestionar sus cuentas digitales. Sánchez confirmó que descuidó la fecha de vencimiento del portal. Y que fue notificado de la pérdida del dominio cuando ya estaba en manos de otro dueño, que le ha pedido hasta 1.000 dólares para recuperarlo. “Es una tarea pendiente”, dijo Sánchez, y se complica por la necesidad de rediseñar la web. Mientras tanto, quedan sus cuentas de Twitter y Facebook, dijo: “Solo queremos recordarla”.

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