img_1437814460_98411d34ba7acc7dbe3fPiedras Negras, Bcalar.- En la ruta que conecta a las comunidades de El Paraíso, Buena Esperanza y Tierras Negras, en el municipio de Bacalar, donde viven no más de mil habitantes, la gente padece deficientes servicios de salud y de agua potable, así como de poca vigilancia policial; son lugares donde los pobladores compiten por trabajar pues las oportunidades laborales son sumamente escasas y temporales, y donde muchos de los niños y jóvenes sólo estudian hasta la primaria o secundaria, pues éstos son los niveles de estudios máximos que se dan en estas comunidades.
La mayoría de las familias de estos poblados, que se sitúan a menos de 2 horas de Chetumal si uno viaja en carro, viven en pequeñas casas de madera y suelo de tierra, con viejos techos de cartón o penca de huano, llenos de agujeros y roturas.
En estas comunidades del municipio de Bacalar uno puede observar varias casas a medio derrumbarse de lo viejas que están; además, hay caminos de terracería sumamente deteriorados, que con cada lluvia se encharcan y llenan de lodo, exponiendo a sus pobladores a diversas molestias y riesgos de infecciones, ya que son lugares propicios para la proliferación de mosquitos que transmiten el dengue y chikungunya.
Si uno toma la ruta de la carretera federal desde Chetumal a Bacalar, y de ahí el entronque Bacalar – Reforma, pasando por Altos de Sevilla, llegará primero a la comunidad de El Paraíso, un pequeño poblado de menos de 200 habitantes.
Son pocas las atenciones y el apoyo que autoridades de los 3 niveles de Gobierno brindan a los habitantes de El Paraíso, y reflejo de ello es que tienen un deficiente servicio de agua potable a causa de las oxidadas tuberías que, según los pobladores, ya les aguantaron más de 20 años.
El problema de tener unas tuberías tan antiguas es que el agua potable que obtienen está llena de sarro y óxido, siendo ésta la que emplean para lavar y cocinar sus alimentos; aunque mencionaron que en días recientes les cambiaron las tuberías por unas nuevas, pero a la fecha no las han activado.
Los trabajos de las nuevas tuberías, si bien les ayudarán con el servicio de agua potable, les causaron un nuevo problema con el que tienen que lidiar todos los días, pues para poner el nuevo sistema se tuvo que escarbar y levantar la tierra de los caminos de terracería, y los trabajadores a cargo de la obra los dejaron así, todos destruidos, llenos de baches y con pequeñas montañas de tierra por todos lados.
El servicio de salud es una de las cosas que más preocupan en estas comunidades, pues El Paraíso y Tierras Negras no cuentan con Centro de Salud, de modo que reciben atención médica una vez cada quince días o una vez al mes, cuando los visitan las Caravanas de Salud.
Resulta peligroso enfermarse si uno vive en El Paraíso o Tierras Negras, debido a que sólo puede recibir atención médica si se traslada hasta Altos de Sevilla, que queda a una distancia de entre 8 y 10 kilómetros, y donde el Centro de Salud funciona de lunes a viernes de 7 de la mañana a 2 de la tarde.
Si los pobladores se enferman los fines de semana, tienen que acudir hasta Bacalar para atenderse, haciendo un recorrido de entre 40 minutos y 1 hora; pero el problema es que son muy pocos los que cuentan con vehículo propio, además de que al no tener un ingreso estable, la mayoría de las familias no puede costear el flete que los lleve hasta Altos de Sevilla o Bacalar, por lo que se han dado casos en los que a la gente no le queda de otra que esperar por varios días hasta que lleguen las Caravanas de la Salud.
En la comunidad de Buena Esperanza se tiene un Centro de Salud, pero no da atención los fines de semana y entre semana es muy deficiente, ya que el médico a cargo suele ausentarse frecuentemente, sin cumplir su horario completo que es de 7 de la mañana a 2 de la tarde, llegando muchas veces de las 11 de la mañana en adelante, por lo que sólo le da tiempo de atender a un pequeño número de personas.
Para llegar al poblado Buena Esperanza desde El Paraíso se recorre un camino pavimentado de alrededor de 10 kilómetros, el cual es de las pocas cosas que acercan a esta comunidad a la modernidad, ya que al adentrarse al pueblo uno se da cuenta de la pobreza y marginación en la que viven sus alrededor de 500 habitantes, con calles de terracería y un parque que sólo tiene un juego roto y oxidado que impide a los niños jugar en él.
Un aspecto peculiar de Buena Esperanza, que también se observa en el poblado de Tierras Negras, es que muchas casas tienen en sus frentes o patios montones de madera seca, que emplean para hacer leña o para muebles del hogar.
Los habitantes explican que es madera seca que obtienen de árboles caídos o después de los incendios forestales, pues no tienen los permisos para explotar la madera de sus bosques.
La escuela Telesecundaria de nombre Comité Proterritorio, ubicada en Buena Esperanza, está tan vieja y abandonada que en su estructura presenta cuarteaduras que se han formado con el paso de los años, y aunque no es adecuada para proteger a las personas del embate de un huracán, muchas familias son las que se refugian en ella cuando hay una contingencia de esta índole.
Siguiendo un deteriorado camino de terracería de unos 8 kilómetros, con partes tan estrechas donde sólo cabe un vehículo, uno llega a la comunidad de Tierras Negras desde Buena Esperanza, poblado que cuenta con unos 220 habitantes.
En Tierras Negras reciben la atención médica que brindan las Caravanas de Salud en una pequeña casa de madera color amarillo, y además de la atención médica que reciben de una a dos veces por mes, enfrentan otra grave problemática que es el desabasto de medicamentos básicos, como las medicinas para la calentura, los cuales desde hace más de 4 meses que ya no tienen y que no les llevan las autoridades de Salud.
También cuentan con un mal servicio de alumbrado público, donde frecuentemente se están fundiendo los focos de los postes de luz, incluso a la semana de haberlos cambiado.
Actualmente existen 16 postes con los focos fundidos de los aproximadamente 45 que tienen, por lo que cada que anochece una parte de la comunidad se mantiene a oscuras.
En estas 3 comunidades los habitantes señalan que se mantienen con escasa vigilancia policial, donde los rondines policiacos se hacen una vez a la semana o incluso una vez al mes.
Aunque no cuentan con policías la mayor parte del tiempo, los pobladores aseguran que viven en una región tranquila, pues la mayoría es tan pobre que no posee nada que le interese a los delincuentes, aunque en ocasiones se dan robos de animales de traspatio o de objetos que la gente deja afuera de sus casas, como cubetas o alambrados; siendo estos robos causados por la misma pobreza y desesperación que la gente tiene por sobrevivir.
Las fuentes de empleo hacen mucha falta en estas zonas, lo que ha obligado a las familias a depender ampliamente de la siembra de autoconsumo, así como de la crianza de animales de traspatio; aunque existen muchos habitantes que se han visto en la necesidad de emigrar a otras zonas dentro y fuera de Quintana Roo en busca de una mejor vida.
Los únicos trabajos que existen en estas comunidades son las llamadas chambitas, como jardinería, carpintería, albañilería y pintura, así como otros trabajitos que no les dejan un ingreso fijo y que consiguen muy de vez en cuando.
La necesidad de emplearse es tanta que la gente compite por un lugar en las obras de infraestructura que impulsan, en ocasiones, los 3 niveles de Gobierno, como por ejemplo la pavimentación del camino que conecta a la comunidad de Altos de Sevilla con El Paraíso, así como el camino que dirige de Buena Esperanza a Tierras Negras, obras que actualmente dan trabajo a unos 15 pobladores de las 3 comunidades visitadas.
De la misma manera se está construyendo un pequeño refugio anticiclónico en el poblado de Tierras Negras, y ésto ayuda a llevar un sustento temporal a unos 7 habitantes de la comunidad, aunque al terminar la obra quedarán nuevamente sin empleo y luchando por conseguir uno nuevo, el que sea que les caiga.
El caso de las oportunidades en educación es otra problemática que padecen los niños y jóvenes de estas comunidades, ya que en el caso de El Paraíso y Tierras Negras, sólo hay kínder y primaria, por lo que muchos niños dejan de estudiar la secundaria y preparatoria, ya que para ello tienen que acudir hasta Buena Esperanza o Altos de Sevilla, lo que significa un gasto diario que muy pocas familias pueden costear.
En el caso de Buena Esperanza existe una telesecundaria, y el problema de los jóvenes que ahí viven es que muchos no continúan estudiando el nivel medio superior, ya que ocurre lo mismo como en las anteriores comunidades, donde se tienen que trasladar hasta Altos de Sevilla para alcanzar estos estudios, algo que para muchos resulta imposible de lograr debido a la pobreza de sus familias.

POR ESTO

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