Ciudad de México.- La posibilidad de encontrar vida fuera de la Tierra ha fascinado a la humanidad desde que esta empezara a contemplar la posibilidad de realizar misiones espaciales. Sin embargo, no fue sino hasta que estas se concretaron, que la idea de un encuentro pudo concebirse como una posibilidad palpable. Aún así, a muchos sigue pareciéndole una idea descabellada, sobre todo porque lo primero que viene a la mente de algunas personas, al momento de decir la palabra “extraterrestre”, es la de un ser que o bien puede ser un xenomorfo como el de la saga Alien, o un “hombrecito” verde con cabeza alargada y ojos enormes.

Sin embargo, no hay necesidad de fantasías tan elaboradas para un encuentro extraterrestre, para ello puede bastarnos algo mucho más accesible como los microbios. “Podríamos encontrar vida microbiana mucho más cerca, en Marte o en una de las lunas de Júpiter y Saturno, que parecen tener agua, ya sea en su superficie o debajo de ella”, afirmaron científicos del Instituto de Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre (SETI, por sus siglas en inglés) que fueron invitados al Congreso de los Estados Unidos para comunicar acerca de los avances del proyecto de contactar con inteligencia fuera de este planeta.

No obstante, a pesar de que sea mucho más probable que las primeras formas de vida alienígenas de las que tengamos noticia en la Tierra sean seres microscópicos, lo cierto es que la idea de encontrar un organismo complejo o incluso una civilización extraterrestre resulta mucho más seductora.

Si bien, hay panoramas que se antojan más probables que otros no hay que descartar ninguna opción o, dicho de otra manera, hay que estar preparados para lo inesperado, aunque ni siquiera los mismos expertos lleguen a un acuerdo general.

A menudo las representaciones de posibles extraterrestres son más fantasía que realidad. Foto: Shutterstock

Por razones como esta, en septiembre del año pasado expertos de una variedad de campos respondieron una llamada del Congreso de los Estados Unidos para reunirse durante dos días y discutir el posible descubrimiento de vida extraterrestre y el impacto que tal descubrimiento podría tener en la sociedad.

La neurocientífica Lori Marino y el antropólogo John Traphagan hablaron sobre cómo las diferencias culturales y étnicas influyen en la manera en la que nos imaginamos a los extraterrestres; un aspecto que -según ellos- a menudo revela más sobre nosotros mismos que de los alienígenas. Marino señaló que las interacciones como los encuentros históricos entre aborígenes y culturas occidentales se utilizan a menudo como análogos para un primer contacto con extraterrestres, sin embargo, una mejor analogía dice que algo más acertado sería nuestra relación con las ballenas, delfines y otras especies inteligentes en la Tierra.

Hay quienes complementan las ideas anteriores, como la filósofa Carol Cleland, que se adentra a las discusiones morales con preguntas como “¿Cuál sería el estatus moral de los microbios indígenas en Marte o animales extraterrestres inteligentes? Por otra parte, filósofos como Susan Schneider habló acerca de la inteligencia artificial y si podríamos esperar que algo parecido a esto pudiera ponerse en contacto con los seres humanos, No algo orgánico, sino más bien una “mente máquina”, como una especie de robot, androide o cyborg, publicó The Smithsonian Magazine.

Aunque es más probable que lo que se encuentre en otros mundos sea vida microscópica, la idea de civilizaciones alienígenas es más seductora. Foto: Shutterstock

Metidos ya en otros terrenos, religiosos como el hermano de la Compañía de Jesús y astrónomo del Observatorio Vaticano, Guy Consolmagno consideró las implicaciones teológicas de un primer contacto con la pregunta “¿Bautizarías a un extraterrestre?”. Respondió: “¡Sólo si él así lo desea!”

Para los científicos, la gran pregunta sobre el hallazgo de vida alienígena hace tiempo que dejó de ser si ésta se encontrará o no, para pasar a ser cuándo se dará con ella. Por ello resolver todo este tipo de dudas resulta de vital importancia para su labor.

Hace una semana apenas, la jefa científica de la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA, por sus siglas en inglés), Ellen Stofan, reiteró esta inquietud. “Creo que vamos a tener indicaciones sólidas de vida más allá de la Tierra en una década, y que vamos a tener pruebas definitivas dentro de 20 o 30 años”, dijo en un foro de debate sobre zonas habitables en el espacio.

“Sabemos dónde buscar y sabemos cómo buscar. En muchos casos, disponemos de la tecnología, y estamos en camino de implementarla”, agregó. Sin embargo, que los extraterrestres a los que se refiere la Agencia Espacial estadounidense no son los marcianos inteligentes que inundan desde antaño el imaginario popular, sino que se trata potencialmente de pequeños microbios. No obstante -como ya se ha dicho- nunca está de más un poco de preparación para lo imprevisto.

fuente: SINEMBARGO.MX

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