El proyecto para estos lugares tuvo que ser frenado por la falta del apoyo.

Playa del Carmen, Q. Roo.- Voluntarios de los comedores comunitarios apoyados por la Cruzada Nacional contra el Hambre informaron que nunca recibieron el beneficio de pago de agua y luz que la pasada administración prometió y debido a esa situación se frenó este proyecto emprendido por la Sedesol.
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Estos comedores se situaban en la calle 92 de la colonia Luis Donaldo Colosio Murrieta, otro en la avenida 120 de la colonia Ejidal y uno más en Cristo Rey, hasta la fecha tanto funcionarios actuales y los mismos propietarios de las casas donde fueron instalados ignoran donde fue a parar el equipamiento, el cual consta de cocinas industriales con costos totales de alrededor de medio millón de pesos, como se informó en su momento por funcionarios de la pasada administración.

“Cómo en el año 2014 se nos propuso que se iban a ocupar las casas para el proyecto, nosotros poníamos la mano de obra y ellos (el ayuntamiento) el equipo y los víveres, pero de pronto ya no nos empezó a llegar nada y además nunca hubo pago de agua y de luz que se gastó en el tiempo que estuvieron en funcionamiento los comedores, que fue como un año”, dijo Enedina N., voluntaria.

Marisa Barrera Sosa, directora de Desarrollo Social, también desconoce la situación de los comedores comunitarios de la pasada administración, pero adelantó que se hará la apertura de uno nuevo, pero ya gestionado por la presente administración municipal.

Estos comedores comunitarios fueron gestionados y desaparecidos por la pasada administración municipal. La infraestructura para ponerlos a funcionar provino de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) dentro del programa federal Cruzada Nacional contra el Hambre.

En Solidaridad fueron los miembros de algunas asociaciones religiosas quienes se encargaron de preparar la comida y atender las mesas, donde llegaban diariamente alrededor de 200 personas de escasos recursos a quienes se les vendía un plato de comida en un costo simbólico de 10 pesos.

“Al final del cierre de los comedores hubo momentos que únicamente nos llegaron a apoyar con alimentos ya muy echados a perder”, recordó Enedina.

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