Se celebra el primer centenario de una de las grandes estrellas de Hollywood.

Que Rita Hayworth es una de las másgrandes estrellas que ha producido Hollywood, el mundo, que celebra ahora el primer centenario de su nacimiento, lo sabe ya todo de ella, de su vida y de su obra cinematográfica. Y ese «todo» incluye, naturalmente, lo cierto y lo incierto (no es preciso aclarar que lo incierto y lo falso no son sinónimos). Parecida contracción y diseño que hizo Hollywood con su nombre, Margarita Carmen Cansino Haworth, quitar lo superfluo para que aparezca la estrella, es lo que habría que hacer con su compleja existencia y su espesa filmografía para obtener un resultado feliz y acorde con la idea de una diva.

No fue una niña, ni mujer, ni actriz feliz, no quiso a su padre, ni a la mayoría de sus maridos ni a la mayor parte de sus películas. Encontró, o le encontraron, una magnífica puerta por la que entrar a las películas y, una vez en ellas, exprimir al máximo todas esas virtudes que mejor sabe leer una cámara: fuerza, belleza, exotismo, doblez, promesa, turbiedad, especias, calculada ingenuidad…
Aparece en el plano, en la historia, la figura de Rita Hayworth, ytodos los «déjà vu» están por ver, y cualquier línea prevista del guion puede ser reescrita sobre la marcha. Y su primera gran película, «Solo los ángeles tienen alas», es una lección magistral al respecto: entra a la mitad de un argumento que no la espera, cuando ya están los roles de comedia, drama y romance repartidos, y solo necesita bajar una escalera para que uno se dé cuenta de que ya hay otra historia allí, la quiera contar o no el guionista.
Incursión en el cine negro
El mundo la recordará siempre, naturalmente, por «Gilda» y por su descomunal talento para confundir tejido con intención (nunca un guante desnudó tanto), o por su otra única incursión en el cine negro que es «La dama de Shanghai», en la que su entonces marido, Orson Welles, la desnudó por completo de su escandalosa cabellera, «desgildándola» pero añadiéndole morbo y fatalidad…
La Columbia la volvió a encorsetar de Gilda tras su desventura matrimonial con el príncipe Alí Khan en una especie de Cara B del personaje en «La dama de Trinidad», también con Glenn Ford (cinco películas juntos), uno de los pocos hombres que le fue amistosamente fiel hasta el final. Por cierto, nadie sabe cuándo situar el final de Rita Hayworth, pues el mundo confundió en ella alcoholismo y alzheimer durante casi veinte años.
Entre los personajes aciagos de su película personal hay un trío estelar y que forman ese grumo entre lo cierto y lo incierto de su infeliz vida: su padre, Eduardo Cansino, del que se cuentan historias (Orson Welles, incluido) terribles de abusos; el jefe de la Columbia, Harry Cohn, un tipo despiadado que manejó su carrera profesional (al entierro de Cohn acudió todo el mundo, fue uno de los más grandes acontecimientos que vio Hollywood; y el humorista Red Skelton lo clavó: «Dale al público lo que quiere, y acudirá en masa» (magnífica anécdota encontrada en «El Universo de Rita Hayworth», reciente publicación de Notorius.); y su cuarto marido, Dick Haymes, un embaucador profesional. Lo mejor, pues Ford, Astaire, Cary Grant, «Pal Joey», Cukor, Gene Kelly, Welles…, en fin, y del resto mucho es maquillaje.
Fuente: ABC.

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