Ser empleada del hogar es un trabajo duro en México y significa no contar con horarios, seguro médico, vacaciones y otras prestaciones de Ley.

Ciudad de México.– Cuando Marcelina Bautista, fundadora del Centro de Apoyo y Capacitación para las Empleadas del Hogar (CACEH), salió de la función de Roma, de Alfonso Cuarón, junto con otras seis mujeres también trabajadoras domésticas, pensaron: “Éste es el momento ideal para nosotras”.

Al terminar de ver la cinta que las estremeció y les removió sentimientos con la actuación Yalitza Aparicio en el personaje de Cleo, basado en la vida de la nana del cineasta, no dudaron en que en vísperas del inicio del nuevo Gobierno federal era hora de nuevamente exigir leyes que protejan sus derechos.

“No sé si pensó lo que iba a causar su película en las trabajadoras de hogar. Pienso que todo el mundo la tiene que ver, la debería de ver, pera no decir que todo está bien y simplemente quedarse así. La película debe de provocar muchas cosas, hacer un cambio total en los hogares, desde reformar leyes para que las trabajadoras del hogar tengan las condiciones ideales que necesitan”.

Marcelina Bautista, quien durante 22 años trabajó como empleada doméstica y ahora lucha por las garantías individuales de las trabajadoras, narra que en la cinta vio más de diez derechos violados al personaje de Cleo, como el hecho de que no tenga seguro social o que sus empleadores no sepan ni su apellido. La activista explica que aunque Roma está situada en la época de los 70, las condiciones laborales presentadas ahí siguen vigentes en 2018.

Este problema no es menor. En México existen 2.4 millones empleados domésticos, de los cuales, un 99 por ciento no disponen de un contrato escrito según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) de 2017.

Las trabajadoras domésticas además sufren de violencia, discriminación y clasismo por parte de sus empleadores. Muchas de ellas son obligadas a no hablar en su lengua o no usar los vestidos típicos de sus tierras.

“Nos cuesta mucho trabajo culturalmente, no lo digo individualmente, aceptar ese enorme problema que es el racismo en este país… El clasismo es tan espantoso como el racismo, pero lo peor es que las dos cosas están totalmente conectadas en nuestro país”, dijo el cineasta Alfonso Cuarón a medios en el marcó de Festival Internacional de Cine de Morelia el pasado octubre, donde además apuntó que a través de su película intentó transmitir estas persistentes problemáticas.

El papel de Yalitza Aparicio representa el rol que las trabajadoras domésticas viven en México: “Una trabajadora del hogar sumisa, una trabajadora del hogar que desconoce sus derechos, una trabajadora del hogar que da todo sus empleadores”, destaca Bautista.

“Creo que pocos empleadores son como Cuarón al decir que esta persona es muy valiosa en su vida y que en una película la represente y hable de una trabajadora del hogar. En la película habla de las 2.4 millones de trabajadoras que hay en México”, afirma.

SIN AVANCES EN EL SEXIENIO DE EPN

Marcelina Bautista explica que aunque el Gobierno de Enrique Peña Nieto les prometió ver por sus derechos, a cinco días de que termine, no existieron avances en la materia en la que se pedía que se ratificara el Convenio 189 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre el trabajo decente para este sector.

“El sexenio pasado, por más que le insistimos y le dimos todas las pruebas de posibilidades de ratificar el convenio, la legislatura no lo pudo hacer”.

Cambiar este convenio y la fracción II del artículo 13 de la Ley del Seguro Social obligaría a los patrones a brindar seguro social a sus trabajadoras y otras prestaciones de ley como vacaciones y aguinaldo.

“[El Gobierno] no se sabe qué hacer con nosotras por el hecho de nunca atendernos. […] Falta voluntad política y falta un estado; no sólo ayuda del gobierno, sino de muchas instancias que incorporen en su programa el tema de la trabajadoras domésticas y se hagan políticas adecuadas y no sexenales”.

En Inegi expone el 95 por ciento de los 2.4 millones de trabajadores domésticos remunerados en México son mujeres, lo que equivale al 10 por ciento de las 19.8 millones de mexicanas económicamente activas. Según datos de 2014, estas labores aportaron el 24.2 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) en la República Mexicana.

A pesar de que la actividad es de suma importancia en la vida de muchos hogares mexicanos, el trabajo es desvalorado. Ahora el Centro de Apoyo y Capacitación para las Empleadas del Hogar exigirá a Andrés Manuel López Obrador voltear a este sector y pedirle garantías que respalden su empleo.

“Queremos recordarle al nuevo Gobierno que gracias a nuestro trabajo hay legisladores, hay un gobierno, hay médicos. […] Gracias a nosotras muchas personas están afuera y nosotros estamos sacando a la familia y su casa adelante”.

ROMA PODRÍA SER LA PAUTA

La película reconocida mundialmente en varios festivales y entregas de premios no se exhibe en cines comerciales, no obstante decenas de salas independientes de México se han sumado para su proyección y a partir del 14 de diciembre estará disponible en Netflix.

Marcelina Bautista espera que después de las personas vean Roma, reflexionen y se comprometan con la causa para así poder dar el reconocimiento a estas trabajadoras que suman 19 millones en América Latina.

“Los empleadores que vean la película y que empiecen por su casa. El Estado que vea la película y que empiece por legislar, como legisladores y no como empleadores. Que la sociedad vea la película y que empiece a ver este trabajo como un trabajo público y que también apoya a la economía de nuestro país”.

“Cuando vi Roma me reflejé muchísimo. Yo trabajé durante 22 años como empleada doméstica. Estuve con muchos sentimientos encontrados en mucho momentos de la película.Siento que muchas trabajadoras van a entenderse con la película y se van a reflejar. Se les van a remover muchísimas cosas con lo que han pasado en su vida real”.

Fuente: SinEmbargo

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