Aunque no los representa porque se ve sano y el tinte ‘negro azabache’ de Color Perfect le ayuda, el cardenal Norberto Rivera Carrera, Arzobispo de la Arquidiócesis de México, el pasado 6 del presente mes cumplió 75 años, la edad que el Código del Derecho Canónico establece para que los Obispos y Arzobispos presenten su renuncia al Papa y éste decida la fecha de su retiro.

Según las declaraciones del vocero de la Arquidiócesis de México, el sacerdote Hugo Valdemar, Rivera Carrera presentó al Nuncio Apostólico en México, Franco Coppola, su renuncia, para que la haga llegar a Su Santidad Francisco, el mismo día que llegó a la edad de su jubilación. (Me pregunto si los sacerdotes, más aún los de alta jerarquía, tienen, cuando se jubilan, un fondo de retiro. Digamos una afore eclesiástica o una pensión de desempleo. También quisiera saber si el lujoso automóvil en el que se transporta el todavía Arzobispo es propio o se lo presta la Santa Madre Iglesia y, por lo tanto, una vez que termine su labor pastoral lo regresará para que lo use su sucesor. ¿En dónde y cómo vivirá cuándo deje su cargo? Aparentemente estos puntos son irrelevantes, pero creo que una institución que lucra con la fe de las personas tiene que obrar con transparencia, como corresponde a cualquier organización que subsiste de la caridad pública).

El padre Valdemar manifestó que Rivera Carrera, quien ha sido Arzobispo de México durante 22 años, se convertirá en Arzobispo emérito cuando su renuncia sea aceptada por el Papa Francisco pero seguirá siendo cardenal hasta los 80 años. (¿Cuánto ganará mensualmente un cardenal? ¿Será un cargo ad honorem? ¿Se les pagará con euros, con moneda nacional o con estampitas? Ahora mismo se me ocurre que don Norberto podría ayudarse económicamente impartiendo cursos de proctología).

Hugo Valdemar también informó que en el caso del antecesor de don Norberto, el cardenal Ernesto Corripio Ahumada, el Santo Padre le permitió presidir la Arquidiócesis de México un año extra; en cambio, al Arzobispo emérito de Guadalajara, Juan Sandoval Íñiguez, el Papa le concedió seguir al frente de su Arquidiócesis cuatro años más. (Al parecer el periodo extraordinario del que gozó don Juan fue a petición del que fuera gobernador de Jalisco, Emilio González, quien le solicitó al Sumo Pontífice: “Por fa, deje a don Juan un rato más en el cargo para que sigamos echando desmadre”).

Pero, además de su cabello, el duranguense Rivera Carrera tiene un lado oscuro en su vida. La periodista Sanjuana Martínez se ha encargado de documentar, sin que hasta el momento sea desmentida, la actuación del Arzobispo como encubridor de sacerdotes pederastas. El pasado diciembre, la precitada periodista escribió en el portal digital SinEmbargo.mx: “Recordemos que, por primera vez en la historia de la Iglesia Católica, los cardenales Norberto Rivera Carrera, de México, y Roger Mahoni, de Los Ángeles, fueron demandados por ‘conspiración a la pederastia’ ante la Corte Superior de California por intercambiar de México a Estados Unidos y viceversa, al cura pederasta Nicolás Aguilar acusado de violar a más de 100 niños entre ambos países”.

El periódico La Jornada del 2 de junio pasado publicó una nota del reportero Gustavo Castillo en la que se informa de la denuncia que ante la Procuraduría General de la República (PGR) presentó el exsacerdote Alberto Athié Gallo para que se investigue a Rivera Carrera por encubrir a 15 curas que presuntamente cometieron actos de pederastia.

Al parecer la acusación de Athié Gallo está basada en la conocida sentencia que a la letra dice: “Explicación no pedida, acusación manifiesta”. Resulta que en diciembre del 2016 el Cardenal y Arzobispo se adornó declarando: “Yo no he protegido absolutamente a ningún pederasta, de hecho aquí en la Arquidiócesis, al menos unos 15 sacerdotes han recibido no solamente el juicio, sino sentencias que afortunadamente no tenemos que dar nosotros (…) el Santo Padre es quien ha tomado las decisiones en estos casos tan dolorosos, porque sí han sucedido aquí en México”.

Athié Gallo expresó que, según lo declarado, “se colige sin lugar a dudas que el cardenal Rivera Carrera tuvo conocimiento pleno, íntegro e indubitable de la comisión de presuntos hechos ilícitos perpetrados por al menos 15 sacerdotes adscritos a la Arquidiócesis a su cargo”. En su denuncia el exsacerdote menciona que Rivera Carrera incurrió en “injustificada omisión jurídica” por encubrir actos de los que estuvo enterado y que debían ser puestos en conocimiento de las autoridades como lo establece el artículo 12 bis de la Ley de Asociaciones Religiosas. Entre los documentos entregados a la PGR existe la respuesta de una solicitud de información pública fechada el 23 de enero en la que la Dirección General de Asociaciones Religiosas menciona no haber sido enterada de ningún acto de pederastia cometido por sacerdotes de la Arquidiócesis de México.

¡Vaya bronca en la que está metido don Norberto! La pregunta no es cuándo el Papa hará efectiva su renuncia para que se vaya. Lo que nos interesa saber es si se va a ir impune.

Fuente: ELECONOMISTA

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