A pesar de leyes que la prohíben en 20 países, la violencia se sigue cobrando vidas en la región

1448478831_964796_1448479138_noticia_normalEl 3 de junio de este año las calles argentinas, chilenas y uruguayas resonaron con una llamada solidaria: “Ni una menos”.

La violencia contra la mujer es una triste realidad en América Latina. Según datos de la CEPAL, en 2014 más de 1,670 mujeres murieron simplemente por su género.

Más de 20 años después de que se adoptara en la ONU la declaración para la eliminación de la violencia contra las mujeres, y a pesar de leyes que la prohíben en 20 países latinoamericanos, la violencia de género aún es considerada una amenaza a la autonomía de la mujer en la región.

Las cifras muestran una situación escalofriante:

  • 1 de 5 mujeres jamaiquinas han experimentado la violencia de pareja

  • En Guatemala, 2 mujeres son asesinadas cada día

  • En lo que va de año, 25 mujeres han muerto a mano de sus parejas en Uruguay, según la organización Mujeres de Negro, superando por una a las asesinadas en todo 2014

  • El costo económico de la violencia íntima de pareja puede llegar hasta el 3,7% del PIB, más del gasto total en la educación en muchos países latinoamericanos.

Las amenazas y la violencia reducen el poder de decisión de la mujer y promueven la desigualdad económica, social y cultural, según los expertos.

Cambiar actitudes

Desde sus raíces, el comportamiento amenazante y violento hacia la mujer se halla en la creencia social de que la vida de una mujer vale menos que la de un hombre, por más que las leyes promuevan la igualdad. Por eso en muchos países de la región no es raro ver a una mujer con un moretón en la cara, o con heridas en sus extremidades.

Uruguay es un caso dramático: con el 45%, tiene la tasa más alta de mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas, de acuerdo al informe anual 2014 del Observatorio de Igualdad de Género de Cepal para América Latina y península ibérica, que contempla 11 países de la región y mide el feminicidio cada 100 mil habitantes.

Por su parte en Jamaica, que ha reconocido la violencia doméstica como delito desde 1995, el machismo se vive en toda la sociedad. Para ser considerado como “hombre” uno debe ser dominante, fuerte y nunca rendirse. Al contrario, la cultura enseña a las mujeres que su valor se encuentra en su apariencia, su sumisión y su servicio a “su hombre”.

Son estereotipos y actitudes que nutren los actos de violencia, dado que para mantener su estado entre sus pares, muchos hombres buscan oportunidades para demostrar su fuerza, a menudo con la violencia. Y las mujeres, vistas como objetos, son medios para tal fin.

Estas actitudes se forman en los jóvenes y son estos quienes a menudo corren el mayor riesgo de ser víctimas. Por ejemplo, según datos del Banco Mundial, las mujeres jamaiquinas entre 15 y 24 años son las que tienen mayor riesgo de ser víctimas de violencia y del 12% de mujeres que reportaron ser violadas en Jamaica en 2008, un 46.7% de ellas tenían menos de 20 años.

El proyecto next GENDERation intenta enfrentar esta situación al cambiar estas actitudes y promover relaciones más saludables para ponerle fin al círculo de violencia.

“Hay fuertes estereotipos de género en Jamaica que afectan tanto a los hombres como a las mujeres. Queremos abordar el tema de la violencia de género en un sentido amplio para ayudarles a los dos sexos a tomar mejores decisiones,” explica Jonna Maria Lundvall, especialista en temas sociales del Banco Mundial.

Un reto global

El problema, sin embargo, no es exclusivo de América Latina. A nivel global, a lo largo de su vida una de cada tres mujeres adultas experimentará la violencia física o sexual. Además de todas las mujeres asesinadas a nivel global en 2012, casi la mitad murió a manos de su pareja o un familiar cercano, comparado con solo el 6% de hombres, según ONU mujeres.

El Banco Mundial considera la violencia contra las mujeres y jóvenes como “una de las formas más opresivas de la desigualdad de género y que representa una barrera fundamental a la participación de mujeres y hombres en las esferas social, económica y política.”

Como parte de sus varias iniciativas para prevenirla, el organismo lanzó una convocatoria global en busca de soluciones innovadoras que cierra el 9 de diciembre.

Fuente: elpaís

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