1437565737_482334_1437577347_noticia_normalLlorar puede ser la respuesta al dolor, la tristeza, la rabia, la impotencia, la pérdida, el fracaso, la culpa, el miedo, la necesidad… Aunque a veces nuestras lágrimas son de alegría, en la mayor parte de las ocasiones se relacionan con sentimientos negativos. Pero, en realidad, el llanto es biológico, tiene una función adaptativa y es positivo. Piénselo la próxima vez que llore.

¡Fuera tensiones!

“A través del llanto se segregan hormonas que nos ayudan a eliminar esas sustancias que se producen cuando tenemos emociones”, explica la doctora Julia Vidal, psicóloga sanitaria y directora de Área Humana. El estrés lleva a una sobrecarga de las hormonas del bienestar y, al derramar lágrimas, se elimina una parte de adrenalina, noradrenalina y oxitocina, además de opiáceos endógenos, que son un grupo de péptidos que provocan los mismos efectos que los analgésicos opiáceos. “Por eso el llanto elimina tensiones y purga la energía negativa. Nos ayuda a tranquilizarnos”, puntualiza Vidal.

El bioquímico William H.Frey averiguó en los años ochenta que las mujeres lloran una media de 5.3 veces al mes, mientras que los hombres lo hacen solo 1,3 veces (incluyendo desde los ojos húmedos al llanto con sollozos). Por su parte, la Sociedad Alemana de Oftalmología sostiene que la población masculina llora entre 6 y 17 veces por año, mientras que las mujeres lo hacen entre 30 y 64. ¿Significa eso que ellas eliminan más tensiones porque lloran más? No. “A las mujeres, socialmente se les ha permitido expresar más las emociones, pero también es verdad que hay más mujeres con tristeza, ansiedad y problemas emocionales”, añade la terapeuta.

Hablar sin palabras

Aunque lo primero que nos sale cuando vemos a alguien llorar es decirle que no lo haga, en realidad, derramar lágrimas ayuda a expresar emociones. “Los psicólogos les decimos justo eso a nuestros pacientes: llora. Porque la mayoría pide disculpas cuando se pone a llorar en las consultas, pero no hay que pedirlas. No hay que acallar lo que se siente. Hay que llorar, en general y a veces aprender a no llorar cuando no tiene sentido”, dice la doctora Vidal.

Lágrimas antiestrés

En un estudio realizado por Jonathan Rottenberg y sus colegas de la Universidad del Sur de Florida (EE UU) se evaluó a casi casi 5.000 hombres y mujeres adultos de 30 países y se averiguó que el llanto tiene un efecto calmante y ralentiza tanto la respiración como el ritmo cardíaco en una persona estresada.

Quiero que me quieras

“Las lágrimas son adaptativas. Si lloramos cuando otra persona nos está atacando o criticando, esas lágrimas nos ayudan a que los demás nos quieran y a que cese ese comportamiento. Nos abrazan, nos cuidan, sentimos a las personas más cerca y eso nos ayuda a reparar el daño”, añade la psicóloga.

Investigadores de la Universidad de Tilburg han demostrado que las respuestas de apoyo a personas que no lloraban eran inferiores frente a las de personas que tenían lágrimas en el rostro, incluso aunque la exposición a sus caras tristes fuera durante un corto espacio de tiempo y las lágrimas fueran falsas. Este estudio se publicó en 2013 en la revista Evolutionary Psicology.

El enemigo de las bacterias

La película lagrimal presente en un ojo en condiciones normales juega un papel fundamental en la nutrición, lubricación y protección de la superficie ocular. “La lágrima contiene sustancias antibacterianas, que ejercen una importante función defensiva ante patógenos externos y controla las posibles infecciones, de manera que ante deficiencias de lágrima, se favorece la colonización microbiana”, explica la doctora Ana Rosa Albandea, oftalmóloga del Hospital Ramón y Cajal. Esta función ha sido confirmada por estudios como este de CIC bioGUNE. Los péptidos endógenos, presentes en fluidos humanos como las lágrimas o la saliva, son moléculas de gran interés biomédico porque están implicados en procesos biológicos relevantes. Este trabajo demostró su acción antibacteriana.

La secreción lagrimal estimulada o refleja ante estímulos externos o situaciones emocionales, “provoca una producción aumentada de lágrima (procedente de la glándula lagrimal principal) que, aparte de tener sus beneficios propiamente psicológicos de descarga emocional y disminución de la ansiedad, también favorece la eliminación de elementos extraños y la limpieza de la superficie ocular”, amplía la experta.

Lloro para verte mejor

Llorar mejora la visión, según ha constatado el National Eye Institute. Existen dos tipos de producción o secreción lagrimal: la basal o normal, que se produce de forma continua; y la refleja o estimulada, la que se da ante situaciones patológicas (infecciones, inflamaciones, etc) o puramente emocionales. “Todas las células que se encuentran en la superficie ocular, tanto las de la conjuntiva como las de la córnea, necesitan una película basal lagrimal normal tanto en composición como en cantidad, para su correcto metabolismo y funcionamiento”, explica la doctora.

Múltiples condiciones pueden alterar esta situación, provocando patologías derivadas de la sequedad ocular que pueden ir desde las más banales como las irritaciones inespecíficas provocadas simplemente por la evaporación excesiva de la lágrima, a cuadros mucho más severos donde la deficiencia de lágrima puede conducir a pérdidas de visión que en ocasiones pueden ser irreversibles”, concluye Albandea.

EL PAIS

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