1428172184_876906_1428172335_noticia_normalEs un fenómeno que afecta a 8 millones de jóvenes (entre los 15 y los 24 años) en América Latina, si consideramos sólo a quienes buscan empleo sin conseguirlo. Si a la estadística se suman los jóvenes que trabajan en el sector informal y en condiciones precarias, la cifra llega a 35 millones de personas, según datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Esta realidad se mezcla, a su vez, con la de los “Ninis”, es decir, los jóvenes que abandonaron sus estudios y no tienen empleo. Una situación en la que están uno de cada cinco jóvenes latinoamericanos, la mayoría mujeres y casi todos en hogares urbanos pobres, de acuerdo con estudios del Banco Mundial.

Adicionalmente, se calcula que muy pronto la proporción de ancianos y niños con respecto a la población en edad productiva en breve alcanzará mínimos históricos. Una situación única que representa una gran oportunidad económica.

“Para transformar esta transición demográfica en tasas más elevadas de crecimiento y productividad, América Latina debe proporcionar más oportunidades de capital humano y mercado laboral a su creciente población de adultos jóvenes”, afirma Rafael de Hoyos, Economista Senior del Banco Mundial.

“No hacerlo –advierte de Hoyos- significaría perder los grandes dividendos que puede generar esa gran fuerza laboral”.

La tasa de desempleo promedio entre los jóvenes de América Latina es tres veces superior a la de los adultos y más del doble de la tasa general. A juicio de algunos expertos, esto significa que los jóvenes están excluidos de los recientes avances económicos de la región y ven difícil que las sociedades puedan tener un futuro mejor sin el aporte de las nuevas generaciones.

Los estudiosos del tema coinciden en que no hay soluciones mágicas ni únicas al problema y proponen que se aborde desde distintos frentes en los que deben intervenir los gobiernos, los potenciales empleadores, las academias y hasta los propios jóvenes.

Estas son algunas de sus propuestas:

Emprendimiento: Darles a los jóvenes la preparación, el capital, las facilidades y el apoyo para que puedan abrir sus propios negocios, preferiblemente dentro del sector formal para que contribuyan de manera más efectiva a la economía y el desarrollo.

Educación: Que todos los jóvenes puedan tener acceso a una educación de calidad, tanto en el plano de la academia como el de la formación profesional, que los prepare para cubrir las demandas del mercado laboral y ser competitivos.

Inclusión: Diseñar políticas públicas y programas de desarrollo específicamente orientados a que los jóvenes puedan tener un empleo estable y de calidad. Desarrollar planes económicos y sociales que hagan del empleo juvenil una prioridad nacional.

El tema del acceso de los jóvenes a buenas oportunidades laborales será tratado la próxima semana en Panamá durante el IV Foro de Jóvenes de las Américas, una de las actividades previas a la Cumbre de las Américas que reunirá a los mandatarios de todas las naciones del hemisferio.

Durante el Foro, los asistentes debatirán las propuestas que presentarán a los gobernantes para fomentar el #EmpleoJoven en los programas de desarrollo de sus respectivos países.

EL PAIS

No comments so far.

Be first to leave comment below.

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *