La ciudad más poblada de América Latina registra potentes inundaciones, que han provocado al menos 54 deslizamientos.

Serían poco más de seis horas de un tranquilo viaje de autobús entre Río de Janeiro y São Paulo, pero acabó siendo un trayecto de más de nueve, con una insólita caminata de 40 minutos en plena Marginal Tietê —una de las principales vías que da acceso a la ciudad—: era la única forma de llegar hasta la estación central de autobuses, ya que el tráfico apenas avanzaba unos metros cada hora. El caos en la vida de los pasajeros de uno de los recorridos más comunes en Brasil es una muestra de lo sucedido en São Paulo tras las fuertes lluvias que cayeron la noche del domingo y que se prolongaron durante la madrugada, dejando al menos 12 fallecidos.

El fuerte temporal que afectó a São Paulo y a la región metropolitana, conocida como el Gran ABC (Santo André, São Bernardo y São Caetano do Sul), la madrugada de este lunes ha dejado un rastro de inundaciones, al menos 54 corrimientos de tierra y 155 árboles caídos. El Cuerpo de Bomberos ha atendido casi 700 incidencias relacionadas con las inundaciones.

Cuatro de los fallecidos, según precisa Protección Civil, fueron arrastrados por el agua y acabaron ahogándose en la frontera de la capital con São Caetano do Sul. Un motorista también murió ahogado en São Bernardo do Campo. En Santo André, otra persona acabó muriendo ahogada. La tempestad también se cobró la vida de un bebé que estaba con sus padres cuando su casa, en Embu das Artes, acabó siendo sepultada por la tierra. Los bomberos lo socorrieron entre los escombros, y fue trasladado con vida al Hospital Geral de Itapecerica da Serra, donde falleció poco después. Los parientes del niño sufrieron heridas leves y se encuentran en buen estado.

La Marginal Tietê, una de las vías centrales de la megalópolis, amaneció paralizada y muchos pasajeros tuvieron que caminar largo rato para poder llegar a sus destinos. Apresurados, trataban de ponerse en contacto con sus familiares, con sus compañeros de trabajo y con sus jefes para explicarles el motivo del retraso. Otros sacaban fotos del embotellamiento para, posiblemente, usarlas como prueba. “¿Cómo es posible que São Paulo, la ciudad más grande y rica de Brasil, no aguante una lluvia sin causar trastornos?”, se preguntaban muchos.

El alcalde Bruno Covas (del Partido de la Social Democracia Brasileña, PSDB) se ausentó una semana del consistorio por motivos personales —no declaró exactamente cuáles— y le cedió el testigo al presidente de la Cámara municipal, Eduardo Tuma, de su mismo partido. En rueda de prensa, el alcalde en ejercicio calificó el caos provocado por el temporal de “imprevisible” y “extraordinario”. “No había ninguna acción preventiva que pudiera corregir lo que ha pasado hoy”, dijo. Por su parte, el gobernador de São Paulo, João Doria, sobrevoló las áreas inundadas y creó un gabinete de crisis para seguir de cerca los daños que se han producido en la capital y en la región metropolitana. “Traslado mi total solidaridad a las familias afectadas por las fuertes lluvias. Nuestra principal preocupación ahora es proteger vidas”, dijo también el político del PSDB. Bruno Covas informó en su perfil de Twitter que regresaría este lunes a la ciudad. “Hasta el día de hoy, llovió más el 90% esperado para más de marzo”, dijo el alcalde.

Fuente: ELPAÍS

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