La Compañía Nacional de Danza presenta un espectáculo dedicado al coreógrafo contemporáneo

Aunque nacido en Nueva York, William Forsythe es uno de los grandes renovadores de la danza europea contemporánea. Su particular lenguaje, sus coreografías percutivas e incisivas -destaca la abrumadora «In the middle, somewhat elevated»- le coronaron en el último cuarto del siglo XX como una figura esencial del panorama coreográfico internacional. Fue Nacho Duato el que, a su llegada, lo incorporó al repertorio de la compañía, donde permanecen actualmente varias piezas del estadounidense. Tres de ellas conforman «Una noche con Forsythe», un espectáculo que se presenta este fin de semana en los Teatros del Canal. Son «The Vertiginous Thrill of Exactitude» (1996), sobre el final de la Novena Sinfonía de Franz Schubert; «Artifact Suite» (2004), con música de Johann Sebastian Bach y Eva Crossman-Hecht; y «Enemy in the Figure», sobre música de Thom Willems, uno de los colaboradores habituales del coreógrafo.

José Carlos Martínez, director de la Compañía Nacional de Danza (hasta el 31 de agosto, fecha en que será sustituido por Joaquín de Luz), habla así del espectáculo: «Este programa tiene un componente histórico que muestra la amplitud de su trabajo. A la gente que viene interesada por el mundo de la danza clásica los lleva hacia un concepto más contemporáneo y viceversa, a aquellos más fieles al contemporáneo los acerca al vocabulario académico. En “The Vertiginous Thrill of Exactitude” hace referencia a los ballets de Balanchine, a las formas del ballet clásico sin serlo. En la segunda, “Artifact”, explora la noción del cuerpo de baile en ballet, con todos esos bailarines iguales, esos telones que caen… Y finalmente, “Enemy in the Figure” es un ballet muy estructurado pero totalmente basado en las improvisaciones, así que son los bailarines los que la van haciendo avanzar. Por tanto es un programa muy completo e ilustrativo del legado de Forsythe. Para nosotros ha sido un paso, hemos subido un escalón muy alto al poder llegar a hacer esto». Las actuaciones se completarán con una charla de Gerald Siegmund sobre el trabajo de Forsythe con la tradición y un taller impartido por la compañía Somosdanza.

Estrenado en el Teatro Real hace algo más de dos años, el espectáculo muestra el arco y la evolución del trabajo de William Forsythe, que llegó a principios de los años setenta a Alemania: en Fráncfort comenzó su labor coreográfica; en 1983 fue nombrado director del Ballet de Fráncfort, una compañía que, bajo su batuta, se convirtió en un referente de la danza europea.

Calificado por los críticos como «iconoclasta» y «chico maravilla», William Forsythe, escribieron Allen Robertson y Donald Hutera, «incluso antes de convertirse en el director del Ballet de Fráncfort había vertido un poco de vino nuevo en las viejas botellas coreográficas del ballet».

«Y es que -dicen los responsables de la Compañía Nacional de Danza- la concepción, noción y percepción del ballet cambió radicalmente en Europa entre 1983 hasta 2004, años en los que William Forsythe llevó la dirección artística del hoy extinto Ballet de Fráncfort, convertido bajo su égida en un laboratorio de experimentación al servicio de la ruptura, la rebelión y la búsqueda. Forsythe deconstruyó y contaminó la técnica del ballet, quebró y fragmentó los cuerpos, suprimió todo vestigio de princesas o hadas, puso al academicismo en diálogo con la modernidad, introdujo textos, músicas desestabilizadoras y sobre todo, libertad creativa. Jugó con la improvisación y desacralizó lo que hasta entonces se daba por sagrado. Conectó al ballet con la sensibilidad de fin de siglo y lo más importante, fascinó a las grandes audiencias del mundo con sus propuestas»..

Fuente: ABC

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