El alemán logra en Canadá su tercer triunfo del curso y recupera el liderato del campeonato. Sainz termina octavo y Alonso abandona

Qué mejor escenario que un circuito que lleva el nombre de un mito de Ferrari para que la Scuderia se reenganchara este domingo a la lucha por un Mundial que hace poco más de un mes parecía destinado a seguir la senda de los cuatro últimos, esto es, en manos de Mercedes. Sebastian Vettel salió a dar un paseo por el circuito de Gilles Villeneuve y logró uno de los triunfos más cómodos de su vida; una victoria, la tercera de la temporada para él, que nadie pudo poner en riesgo en ningún momento. El alemán, que no se imponía desde que lo hizo en Bahréin en la segunda parada del calendario (8 de abril), recuperó la batuta del campeonato por un punto en Montreal, donde Lewis Hamilton, el líder hasta ese momento, tuvo más problemas de los que a priori podía calcular (terminó el quinto). Valtteri Bottas concluyó el segundo y Max Verstappen cerró el podio y de alguna forma recuperó las buenas sensaciones que había perdido en las últimas citas, en las que acumuló infinidad de calamidades. Carlos Sainz, por su parte, finalizó el octavo y Fernando Alonso se vio obligado a retirarse por culpa de una avería que McLaren localizó en el sistema de escapes de su MCL33 cuando circulaba el décimo.

Colocado en la ‘pole position’, Vettel salió como un disparo y no dio opción alguna a que ninguno de sus rivales le incordiara. La estructura de Maranello lleva dos años consecutivos acertando en el diseño de su bólido, y no es ninguna chifladura pensar que el coche rojo está más cerca que nunca de las Flechas de Plata en términos de rendimiento. Este fin de semana, la tropa de Maranello puso a disposición de su primer piloto una última evolución de motor con la que no pudo contar Kimi Raikkonen, su vecino de taller (fue el sexto). La pegada del SF71H ya se pudo ver el sábado y se confirmó el domingo en un escenario en el que Ferrari no ganaba desde los tiempos de Michael Schumacher (2004).

Aquellos que hace dos semanas consideraron que el Gran Premio de Mónaco fue un aburrimiento seguramente ni siquiera terminaron de ver el de Canadá, que comenzó levantando a la gente del sofá con el espeluznante accidente entre Lance Stroll y Brendon Hartley para después invitarles a irse a la cama por la monótona falta de acontecimientos relevantes. La caravana de monoplazas se fue estirando una vez que los ritmos de giro de cada uno quedaron establecidos y allí se acabó la historia, dando argumentos a quienes consideran que los cambios en el reglamento previstos para el curso que viene son imprescindibles para que la hinchada no se desconecte. Hasta la encargada de ondear la bandera de cuadros se adelantó una vuelta para poner fin al calvario.

Alonso, rumbo a Le Mans

Alonso comenzó el año acumulando puntos en las cinco primeras citas antes de verse obligado a abandonar en Mónaco tras sufrir una avería en la caja de cambios de su prototipo, y 15 días después en Montreal. Recogidas sus cosas, el asturiano pudo comenzar a pensar ya en su próximo reto, las 24 Horas de Le Mans que disputarla la semana que viene con Toyota en un desafío que le ofrece muchísimas garantías de éxito. “La maleta ya la tengo hecha porque mañana por la mañana tengo que estar en Le Mans. Ahora toca intentar este reto apasionante. Estoy muy ansioso por disfrutar”, resumió Alonso, que evidentemente esperaba otro desenlace en su gran premio número 300.

Fuente: elpaís

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