Durante la etapa que Viktor Frankl vivió en Estados Unidos se dio cuenta de que la sociedad estaba tergiversando el auténtico concepto de libertad. Toda persona libre debe aprender primero a ser responsable y a respetar los límites de los demás.

El sentido de responsabilidad es la esencia del civismo y del respeto hacia nosotros mismos y los demás. Viktor Frankl, célebre psiquiatra y filósofo austríaco, ya nos advirtió en los años 80 que estábamos fallando en esta competencia social tan relevante. Se nos está olvidando que ser responsables es entender y aplicar unas reglas de compromiso básicas en nuestro día a día.

Decía Winston Churchill que el precio de la grandeza es la responsabilidad. Es cierto, todo cargo, toda posición destacada requiere de un elevado sentido de madurez y de una afinada responsabilidad moral y personal. Sin embargo, esta dimensión va mucho más allá y se relaciona a su vez con el concepto de libertad.

El propio Viktor Frankl fue testigo de un hecho del que tuvo oportunidad de reflexionar a lo largo de los años en los que estuvo viviendo en Estados Unidos. En ese tiempo, en el que ejerció como conferenciante, escritor y docente en las Universidades de Harvard y Stanford, no dudó en ser muy crítico hacia los valores que habitaban (y habitan) entre la sociedad estadounidense y también en distintas sociedades de nuestro mundo.

Nos referimos al sentido de libertad, ahí donde muchos han llegado a creer que ser libre es tener licencia para hacer lo que uno desee. Frankl sostuvo la creencia de que la humanidad está degenerando el concepto prístino de lo que supone ser libre. Estamos pasando por alto que esta bella palabra siempre debe ir acompañada del sentido de responsabilidad. La primera siempre debe ir de la mano de la segunda.

El sentido de responsabilidad en nuestra sociedad

No entender que la libertad tiene límites, principios y responsabilidades supone en última instancia acabar vulnerando los derechos de los demás. Esto es algo que la mayoría entendemos pero aún así, de manera individual o colectiva seguimos sorteando esa frontera hasta dañar a otros de manera insospechada.

Un ejemplo: todos tenemos derecho a expresarnos, pero no a hacer daño mediante la palabra. Cada uno es libre de elegir su destino, de crear con su esfuerzo, creatividad y energía la realidad que desee, pero eso no significa que para lograr un objetivo tengamos que sabotear a otros. Tampoco un país o una nación por poderosa que sea tiene la legitimidad de someter a otros para obtener beneficios.

«La libertad, sin embargo, no es la última palabra. La libertad es solo una parte de la historia y la mitad de la verdad. La libertad no es más que el aspecto negativo de todo el fenómeno cuyo aspecto positivo es la responsabilidad. Es por eso que recomiendo que la Estatua de la Libertad en la Costa Este se complemente con una Estatua de Responsabilidad en la Costa Oeste«.

-Viktor Frankl-

La estatua de la responsabilidad

El tema de la interpretación errónea que se tiene de la libertad preocupó durante bastante tiempo a Viktor Frankl. En trabajos como ‘Prisioneros de nuestros pensamientos: Viktor Frankl y el significado en la vida y el trabajo’ de la psicóloga Elaine Dundon podemos verlo en profundidad. Tanta era su inquietud, al ver el rumbo que llevaba la sociedad estadounidense en los años 80 y 90, que llegó a proponer algo tan llamativo como evocador.

Pidió que si en la costa este de Nueva York se alzaba la estatua de la libertad, era recomendable que en la costa oeste se levantara también otra estatua, pero esta vez dicha pieza artística debía representar el sentido de responsabilidad. El proyecto, desde entonces, está en marcha. Pero eso sí, se espera que para el año 2023 esté completado…

Aprender a ser responsables requiere concienciación

El sentido de responsabilidad implica, por encima de todo, tener sentido común, honestidad y un compromiso social. Ahora bien, por término medio es común que a la hora de educar en este valor, se inculque a menudo un exceso de individualismo e incluso de narcisismo.

Nos enseñan, por ejemplo, a ser responsables de nuestras cosas, a evitar esas conductas que puedan ser lesivas o peligrosas para nosotros mismos y nos recuerdan también, la importancia de ser respetuosos con los demás.

Ahora bien, en realidad, ninguna de estas ideas se adecua de manera íntegra con el auténtico sentido de responsabilidad. Porque ser responsables es algo más que respetar al otro, también implica promover su bienestar y tener claros determinados principios.

Sentido de responsabilidad ¿qué significa realmente?

El sentido de responsabilidad no significa solo actuar de manera correcta en cada momento. Es sentir la necesidad interna de proceder siempre de manera adecuada sin necesidad de que otros lo vean o nos feliciten por ello.
Es también tener una posición clara y firme hacia las cosas que suceden en nuestro entorno y el propio mundo.
Supone también preocuparnos por cómo nuestras acciones afectan a los demás.

Implica generar cambios (por pequeños que sean) que mejoren la realidad en la que vivimos.

Es estar dispuestos a arriesgarnos por determinadas metas y asumir los errores que podamos cometer.

Es, a su vez, no culpar a otros de las cosas negativas que nos puedan suceder. Somos responsables de nosotros mismos, evitemos cargar sobre hombros ajenos la propia frustración.

Significa ser honestos, creer en la justicia, ser humildes, compasivos y agradecidos.

Para concluir, tengamos por tanto muy presentes estas dimensiones. Ningún valor es tan apreciado en nuestra sociedad como ser libres, como ser dueños y señores de nuestros destinos, de nuestra voz y capacidad de elección.

Sin embargo, recordemos aplicar en cada uno de nuestros pasos un adecuado sentido de responsabilidad. El mundo enterno ganará con ello.

Fuente: lamenteesmaravillosa

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