1395963288_152436_1395963926_noticia_normalEntre muertos, riñas y túneles, son al menos cinco investigaciones de hechos registrados en el Centro de Reinserción Social (Cereso) de Cancún las que se iniciaron durante este 2015, de las cuales, ninguna tiene resolución aún.
Mientras que la violencia y el autogobierno al interior del penal prevalecen, los alcaides vienen y van, pues también dentro de este año ya fueron dos los directores los que pasaron por el lugar, todos bien librados de las acusaciones en su contra.
Aún así, las medidas de seguridad anunciadas y la nueva cárcel son inexistentes, lo que pone en riesgo la vida de los más de mil 900 reos que ahí están recluidos y los vecinos de la Región 99.
A pesar de los múltiples señalamientos y alertas, el Centro de Reinserción Social (Cereso) de Cancún se mantiene como un “polvorín”, el cual ahora amenaza no sólo a los reos, sino también a los familiares que acuden puntualmente a los días de visita.
Uno de los primeros hechos se registró en el mes de abril, cuando la disputa de un partido de futbol y viejas rencillas entre los grupos que controlan el Cereso explotaron, desatándose un motín entre alrededor de 500 reos de las secciones “I” y “El Cuadro”, dejando un saldo de al menos 48 lesionados, uno de ellos de gravedad.
Después de esta riña, en la cual incluso se habló de fuga de reos, las autoridades estatales iniciaron la investigación pertinente y aseguraron que se aumentarían las medidas de seguridad, lo que no pasó completamente, pues sólo se instaló un sistema de identificación de visitas.
Días después del peligroso enfrentamiento, el exdirector del Centro de Reinserción Social, el general retirado Manuel Virgilio Morales Herrera, presentó una denuncia penal por el hallazgo de la construcción de dos túneles en el interior del penal.
El funcionario estatal informó que durante la revisión fue hallada una pala “hechiza” y un tubo con tierra en su interior, por lo que ante estos indicios se llevó a cabo otro reconocimiento a detalle en el área “I”, en donde encontraron un túnel de cuatro metros de largo y de un metro por un metro de ancho, pero aun había una distancia de unos 15 metros para salir del penal.
En otra revisión, agregó, elementos de la SESP encontraron en la zona de los baños de la zona “I”, donde están internados jóvenes bajo proceso de alta peligrosidad, dos marros y martillos, encontrándose otra excavación, poco profunda y que no llegaba a ser un túnel.
En mayo la Secretaría Estatal de Seguridad Pública informó que se registró una pelea entre dos internos, en la cual uno resultó herido y fue trasladado al Hospital General, para su valoración.
El dictamen médico arrojó que el interno no presentaba heridas que pusieran en riesgo su vida, por lo que fue dado de alta días después, sin embargo, también se inició una investigación.
A finales de este mes y tras diversos señalamientos en su contra, además de investigaciones, Virgilio Morales Herrera fue removido del puesto de director del penal y dio paso al ingreso de Joel Flores Cardozo, cuyo nombre ya aparece en dos investigaciones.
En junio se registraría otra riña, en la cual un reo murió en el Hospital General por las lesiones que sufrió.
Los hechos ocurrieron alrededor de las 16:00 horas, cuando José de la Cruz García Tiquet (a) “El Zopi”, jugaba en la cancha de futbol del Cereso. Fue apuñalado en la espalda a la altura de la cadera y enviado al Hospital General.
Según se informó, “El Zopi” ingresó al penal junto con otros seis presuntos sicarios del Cártel del Golfo, y aseguran que hasta el momento se desconoce quién lo lesionó porque pasó caminando por el lugar.
A principio de agosto la cárcel fue noticia, otra vez, ya que el reo Santiago Ramos Sánchez escapó por la barda perimetral mientras se realizaban las actividades de rutina.
Aunque el reo fue capturado horas después, las autoridades iniciaron una investigación, pues parecía imposible que a plena luz del día y brincando, un preso pudiera burlar la seguridad del Cereso.
Entre otros hechos importantes, esto se sumó la riña registrada el pasado domingo, en la cual 13 reos resultaron lesionados, cuatro de ellos de gravedad.
El incidente ocurrió en pleno día de visita familiar y provocó una fuerte movilización de las corporaciones estatales y municipales, respaldadas por efectivos del Ejército y de la Armada.
Aún así, las “fuertes medidas de seguridad” que se anunciaron con “bombos y platillos” simplemente no aparecen, poniendo en riesgo a todo el Cereso y sus alrededores.

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