img_1428992257_ba1ebd66eee58bb87b8fLa incursión del crimen organizado en el tráfico de cubanos en Quintana Roo comenzó a tomar notoriedad alrededor del 2010, cuando se registraron rescates de cubanos que eran secuestrados por miembros de “Los Zetas”, en ese entonces, para después exigir pago de rescate a sus familiares en Estados Unidos.
De igual forma, aquellos cubanos que se dedicaban al tráfico de personas comenzaron a pagar “derecho de piso” al grupo delictivo, y posteriormente algunos comenzaron a trabajar directamente para el crimen organizado.
Nombres como el de Tomás Vales Valdivia (a) “Tomasito”, Yandris León Placia, Onel Ernesto del Sol Valdés (a) “Figuras”, entre muchos otros, salieron a relucir durante ese mismo año y fueron señalados directamente de dedicarse al tráfico de indocumentados y al robo de embarcaciones en Estados Unidos.
Algunos como Yandris León Placia fueron ejecutados al no cumplir con los acuerdos con el grupo de “Los Zetas” y otros prefirieron alejarse del negocio, el cual quedó en manos del grupo delictivos al 100 por ciento.
Pero “Los Zetas” no sólo se dedicaban a sacar a la gente de Cuba y traerla a Quintana Roo para después llevarla hasta la frontera con Estados Unidos, pues en varios casos, los cubanos eran retenidos por varios días en Cancún, mientras a sus familiares en Estados Unidos les exigían más dinero a manera de rescate.
Con la incursión del grupo de “Los Zetas” en Cancún, los cubano-americanos que radicaban aquí y que se dedicaban al tráfico de cubanos vieron interrumpidas sus actividades, pues el grupo delictivo comenzó a ubicarlos para que empezaran a pagar el llamado “derecho de piso”.
Consistía en pagar una suma de manera mensual, para que el grupo delictivo les permitiera continuar con el tráfico de indocumentados, actividad que en el 2010 estaba más que disparada.
Así “Los Zetas” comenzaron a controlar también esa actividad ilícita, sumándose a la venta de drogas, extorsiones y secuestros en este destino turístico.
Quienes no aceptaban “el trato” eran “levantados” y después golpeados salvajemente, como una muestra de que el crimen organizado no estaba jugando y hubo quienes corrieron con peor suerte, al ser ejecutados.
Tomás Vales Valdivia (a) “Tomasito” fue uno de los cubanos que llegó a tener el control del tráfico de indocumentados en Isla Mujeres, tras el ataque que sufrió Oniel Torna Rosado en el 2008 y la ejecución de Humberto Febles Santana en ese mismo año.
“Tomasito” tenía su centro de operaciones en el hotel “Grand Royal Lagoon” en Cancún, lugar donde incluso llegaron a ser asegurados cubanos indocumentados y embarcaciones con matrículas de La Florida, Estados Unidos.
Las embarcaciones robadas por “Tomasito” y sus socios eran vendidas después en Yucatán, con documentación falsa y algunas eran vendidas por piezas en Isla Mujeres y Cancún.
Algunas de estas embarcaciones eran atracadas en la marina “La Amada” o la laguna Macax en Isla Mujeres, lugares que todos los isleños sabían que eran usados para el resguardo de embarcaciones robadas o para el arribo de cubanos indocumentados.
Fue tal el tráfico de cubanos durante el 2010, que el mismo Instituto “Nacional de Migración (INM) reconoció que el grupo de “Los Zetas” manejaba de lleno esta actividad ilícita en los estados de Quintana Roo, Yucatán, Campeche, Tabasco y Veracruz.
En el 2012, uno de los socios de “Tomasito” fue ejecutado a balazos en la Supermanzana 14, en Cancún. Se trataba de Yandris León Placia (a) “Leo”, quien ya había sido detenido anteriormente en el 2008 precisamente por tráfico de indocumentados.
Desde el 2006, Yadris León (a) “Leo”, era señalado como parte de la red de tráfico de cubanos que operaba desde entonces en la Península de Yucatán, de acuerdo con autoridades federales.
“Leo” fue ubicado en ese entonces como una de las personas que colaboraban con los cubanos para facilitarles insumos y apoyo económico, junto con Gloria Carrera y Yaridelis Figueredo García.
Después obtendría su libertad, y a su actividad delictiva enfocada al tráfico de indocumentados cubanos se le sumaron el secuestro de connacionales y la extorsión a los familiares de éstos.
En ese mismo año fue detenido en Isla Mujeres Tomás Vélez Valdivia (a) “Tomasito” por elementos de la Policía Judicial del Estado (PJE).
Después de que el crimen organizado le arrebatara prácticamente el negocio del tráfico de indocumentados, “Tomasito” comenzó a trabajar directamente para ellos y se dedicaba al robo de embarcaciones en la Península de Yucatán y La Florida, Estados Unidos.
Durante casi seis años, “Tomasito” convirtió a Isla Mujeres en su centro de operaciones para el tráfico de indocumentados y robo de embarcaciones y para ello, contaba con el amparo de las autoridades en la ínsula, quienes lo conocían y sabían de sus actividades y nunca lo detuvieron.
Posteriormente, además de traficar con personas desde Cuba, los cubanos que trabajaban ya directamente para el crimen organizado en Isla Mujeres y Cancún, empezaron a trasladar droga en las mismas embarcaciones.
Cooperaban con el grupo delictivo de “Los Zetas” en el tráfico de droga desde Centro y Sudamérica y el último de esos viajes, estaba pactado con Yandris Luis León Placía (a) “Leo”, quien transportaría un cargamento de droga desde República Dominicana hacia Cancún y al final se negó a hacerlo, costándole la vida.
En ese caso volvió a relucir el nombre de Onel Ernesto del Sol Valdés (a) “Figuras”, quien según “Tomasito” había ejecutado a León Placía.
Aunque “Tomasito” contaba con una orden de aprehensión en Estados Unidos, las autoridades de ese país nunca se lo llevaron y en Cancún fue encarcelado por el delito de robo, quedando en libertad el año pasado.
Cuando el tráfico de cubanos estaba en su apogeo y ya en manos de “Los Zetas”, el grupo delictivo le dio una variante, y fue así que algunos de los cubanos que eran sacados de manera ilegal de su país, eran prácticamente secuestrados en Cancún, para después pedir un rescate por ellos a sus familiares en Estados Unidos.
Esto quedó más que demostrado en el 2012 cuando la Fiscalía Federal del Sur de la Florida en Estados Unidos, anunciaba el encausamiento de Yandris León, y Yadira León Placías, ambos residentes en el poblado de Jennings, al norte del estado; junto con Manuel Bernal, radicado en Tampa, Oscar A. Morera Torres y José A. Fernández, ambos de Miami.
Todos de origen cubano, enfrentaban cargos de “conspirar para cometer extorsión mediante el uso o la amenaza de fuerza, violencia y atemorización”.
Esto, tras descubrirse que hicieron varias llamadas por teléfono a Nueva Jersey a dos familiares de cuatro cubanos secuestrados en México, pidiéndoles 40 mil dólares por la liberación de cada persona retenida.
Los familiares alertaron a las autoridades del intento de extorsión, y la pesquisa coordinada por el FBI, el Departamento de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y la Policía Estatal (FDLE) condujo a Yandris León y Yadira León Placías. Ese mismo año, Yandris León Placia fue ejecutado a balazos en Cancún.
Pero no solo los cubanos que eran sacados de Cuba por la red de tráfico de personas eran víctimas de secuestro, sino que los que salían por sus propios medios en embarcaciones “hechizas”, eran secuestrados por el crimen organizado.
En agosto del 2010, un grupo de seis balseros cubanos que se encontraban en cautiverio en el interior de una casa de seguridad ubicada en la delegación Alfredo V. Bonfil, fueron rescatados por elementos de la Policía Preventiva.
El aseguramiento de los antillanos se dio minutos después de que las corporaciones policíacas fueran alertadas sobre un tiroteo y el “levantón” de dos personas en el cruce de las avenidas Miguel Hidalgo e Ignacio Allende, perteneciente a la colonia Doctores.
Pese a la intensa movilización policíaca que contó con la participación de personal de la Armada, Ejército y de la Policía Federal Preventiva (PFP), en el lugar no se logró la detención de ninguno de los sujetos que vigilaban con armas largas a los migrantes cubanos.
Según versión de las víctimas, varios de ellos tenían entre tres y cuatro meses de haber sido secuestrados por personas armadas, las cuales muchas de las veces los golpeaban y torturaban, todo esto para exigirles les entregaran los números telefónicos de sus familiares radicados en Estados Unidos.
Una vez que lograban su objetivo, los delincuentes se comunicaban con los familiares y les exigían cantidades que iban desde los tres hasta los 10 mil dólares a cambio de la vida de sus seres queridos.
Explicaron que la mayoría de ellos fueron secuestrados una vez que pisaron tierra firme al llegar a alguna playa de Cancún, sin embargo, otros más fueron “levantados” días después al encontrarse caminando por la Zona Hotelera.
Poco a poco y con el paso de los años, “Los Zetas” fueron perdiendo terreno, y aunque el tráfico de indocumentados no ha desaparecido, si fueron cambiando las rutas y la manera en que los cubanos son sacados de su país, para después ser traídos a Quintana Roo y posteriormente llevados a la frontera con Estados Unidos.
Los cubanos que trabajaban para ellos fueron desapareciendo al verse acorralados por las autoridades federales, y algunos optaron por seguir radicando en Cancún e Isla Mujeres con un bajo perfil, pero siempre fuera de la ley.

POR ESTO

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